domingo, 08 de abril de 2007

Goethe y la metafísica de los colores

Enrique Arias Valencia


Lo verdadero es idéntico a lo divino.

Goethe



LA CIENCIA Y GOETHE

Desde el punto de vista filosófico, Goethe era un neoplatónico. El neoplatonismo le permitió descubrir que el mundo es uno y tal visión fue la que nutrió el ánimo del poeta. Poesía, verdad, ciencia, alquimia y rosacrucismo se concilian en un solo conocimiento: el conocimiento humano, el cual dota de significado al mundo. Según el neoplatonismo los planetas son entidades con características idénticas a las de los cuerpos vivos, tal y como lo insinuó Platón en su diálogo Timeo. El cuerpo del planeta es animado por un sistema venoso manifestado en los canales de lava subterráneos, sistema completado por el agua de mar que regresa a las montañas recorriendo enormes depósitos bajo tierra, para después fluir por el cauce de los ríos. El neoplatonismo nos habla con imágenes. Goethe escribe al respecto: “Me imagino la tierra con su aura vaporosa como la eterna aspiración y espiración de un magno ser viviente”. A partir de esta enseñanza, Goethe eleva su edificio conceptual.

Goethe estaba convencido de que la manera de descubrir los secretos de la naturaleza es por medio de la visión, y no por medio de máquinas. “La naturaleza enmudece con el tormento”, aseguraba. Por eso en su Historia de la teoría de los colores, Goethe comenta sobre el Ars magna lucis et umbrae de Kircher: “Por vez primera queda demostrado con claridad que la luz, la sombra y los colores tienen que considerarse elementos de la visión, y que los colores son un producto de las dos primeras”.

¿Dónde aprendió todo esto nuestro poeta? Sabemos que al principio Goethe fue un esoterista aficionado, porque fue rechazado por todas las escuelas donde pretendió entrar. Parece que los primeros en recibirlo fueron los rosacruces. Goethe escribió un poema donde celebra su admisión en dicha logia: “La cruz está entrelazada con la rosa./ ¿Quién ha puesto rosas en la cruz?”


GOETHE Y LA CIENCIA

Newton presentó un modelo sobre los colores basado exclusivamente en experimentos, ecuaciones y axiomas matemáticos. Cuando Goethe leyó a Newton, el poeta pudo completar aquello que el físico sólo había vislumbrado. La naturaleza como ecuación se vio así colmada por la naturaleza como comparación. La teoría de los colores de Goethe no es una óptica, sino una morfología de los colores. Según Eberhard Buchwald, gran admirador de Goethe, existen tres planos o dimensiones que permiten al hombre acercarse a la naturaleza: el primero es el material, el segundo es el subjetivo y el último es el reflexivo.

En el primer plano los colores existen como hecho físico, en el segundo distinguimos la diferencia entre el azul, el amarillo y el verde y en el último comprendemos que el verde es la suma del amarillo y el azul. Si nosotros intentamos comprender los colores como meros fenómenos, estaremos haciendo óptica en un sentido material, cuando pensamos en ellos, lo hacemos en un sentido metafísico. Enmedio de ambas posturas, los colores se presentan ante nuestros ojos sin más.


LA CIENCIA DE GOETHE

La teoría de los colores de Goethe es un ejemplo de su opinión filosófica. Según esta opinión, nuestra psique dota al color de significado. El color es un símbolo de lo que sucede en nuestra alma. Los símbolos de lo que sucede en nuestra alma son formas verdaderas, por lo que los colores son formas verdaderas, ideas en un sentido platónico. Los colores intensifican, compensan y se contraponen a otras ideas, creando una amalgama de polaridades. Para contemplar los fenómenos de la naturaleza desde un punto de vista morfológico y descubrir a los colores como ideas capaces de transformar nuestro ánimo, no necesitamos máquinas muy complicadas, sino ser capaces de “ver ideas” como dirían los metafísicos.

Lo que hemos puesto arriba son las bases de la cromoterapia según Goethe, en la cual los colores se agrupan en dos tipos distintos: los colores positivos o activos que “causan una actitud animada, emprendedora, activa”. Estos colores son el amarillo, el naranja y el rojo amarillento.

Los colores negativos o pasivos “se adaptan a un humor intranquilo, maleable, apasionado, tierno y lleno de emoción. Estos colores son el azul, el azul rojizo, el rojo azulado.

En consecuencia, según Goethe el rojo posee una gran dignidad y seriedad en vista de que reúne en sí a todos los demás colores (según Newton el blanco es la suma de los colores).

Un paisaje claro, mirado a través de un cristal rojo, nos conmueve porque “la atmósfera se transforma y nos infunde un temor reverente que nos hace pensar en el día del Juicio Final”. El amarillo es “alegre y tiernamente activo”, al reforzarse con el rojo, se vuelve “más potente y magnífico”, y se adapta más que cualquier otro color a “dar el sentido del calor y la delicia”. El azul es “una encantadora nada”, pero si se mezcla con el rojo, dando azul rojizo, nos pone nerviosos, llena nuestro corazón de inquietud y nos empuja a la inactividad.

Goethe creía que él tenía la razón y que Newton estaba equivocado. Hoy ambas posturas se concilian en las tres dimensiones del conocimiento que Eberhard Buchwald propone.


Datos biográficos de Goethe

Nace en Francfort del Meno en 1749. Poeta cumbre de Alemania, y uno de las personalidades más destacadas del pensamiento de todos los tiempos. Sus obras abarcan desde pequeños poemas hasta dramas colosales.

Entre sus trabajos destacan el drama Egmont, las novelas Las cuitas del joven Werther, Los años de aprendizaje de Guillermo Meister, poesías Elegías romanas, y por encima de todos la creación filosófico-poética del Fausto.


Tags: Goethe, color, metafísica

Publicado por Ariastoteles @ 1:03
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Comentarios
javascript:Editor_AnadeTexto('Llorando','nuevocomentario','comentario') un gruñido es natural pero un grito de alabanza ewsuna vendicion a todos los colors
Publicado por Invitado
viernes, 30 de enero de 2009 | 12:28
Estimado invitado: suerte con las bendiciones, y que todos los colores sean fuente de alegría.
Publicado por Ariastoteles
viernes, 30 de enero de 2009 | 14:21