jueves, 10 de mayo de 2007
10 de mayo

Enrique Arias Valencia

La madre es el origen de nuestro mundo, porque antes de nacer, los latidos de su corazón nos arrullan y acompañan. Cuando nacemos, sus palabras son una cordial invitación para conocer el mundo externo. Las primeras muestras de ternura, afecto y devoción son producto de la relación entre madre e hijo.


Amar a un hijo es lo primero en la vocación de una madre, y el niño aprende a amar gracias a los estímulos de afecto de mamá. Un beso en la mejilla, una palabra de aqliento son el comienzo del carácter de un hijo que aprenderá a desempeñzarse en sociedad con el ejemplo del calor maternal.


Hay quien tiene una madre joven, hay quien tiene una madre anciana y hay una que quizá ya haya partido de este mundo. De cualquier manera, ella fue el primer cobijo del ser en el vientre materno, y con su responsabilidad nos dio lo mejor que tenía a su alcance, la fuerza todopoderosa del amor.


Este diez de mayo es una invitación para descubrir las cualidades maternales en la naturaleza, la sociedad y la vida misma, todo gracias a la primera mujer con quien tuvimos contacto. Un país feliz consiste en gran medida de la influencia de una familia feliz, cuyo ejemplo principal es la mamá. Los ejemplos de perseverancia, fortaleza, inteligencia y carácter brillan más cuando los descubrimos como una herencia de la madre, pues su fuerza está en su capacidad de perseverar en los nueve meses de gestación de un nuevo ser. Éste es el carácter y la inteligencia que ella nos comunica con su dedicación.

Tags: Día de la madre

Publicado por Ariastoteles @ 23:32
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios