Curiosamente, la mañana del 24 de abril de 2006 salí a caminar por el parque y en el suelo, caparazón abajo, vi algo que creí que era un insecto. Me acerqué y descubrí que se trataba de una pequeña tortuga que luchaba por enderazarse. La tierra que la cubría le impedía abrir los ojos. Sólo “bostezaba” de vez en cuando. La tomé entre mis manos y la llevé a un acuario, donde el dueño la depositó en una pecera y de inmediato el animalito empezó a nadar. Por cierto que a mí me conmueve mucho el sufrmiento de los reptiles, hasta de las serpientes incluso.
Es muy extraño encontrar una tortuga en un parque, pienso que ayudarla es bueno, pues los reptiles tambien son seres vivos que sienten, es por eso que también tienen derechos.