Hay una relación indisoluble entre las plantas y el sexo. Gran parte de la fuente del vigor sexual está en las vitaminas y los minerales. Muchas plantas son ricas en vitaminas y minerales especiales, por eso son afrodisiacas. En nuestro país los científicos de la antigüedad también descubrieron los secretos de las plantas, y entre ellas, el aguacate, planta originaria del centro y del este de México, y de las partes altas de Guatemala.
El árbol del aguacate llega a medir 20 metros de altura, de tronco grueso, hojas alargadas y puntiagudas. Su hábitat natural es la selva, pero se adapta a otros lugares. Flores diminutas, frutos ovalados, colgantes. Semilla grande rodeada por pulpa suave.
Debido a sus propiedades físicas y nutritivas, aguacate en náhuatl significa testículo, ni más ni menos. El aguacate contiene vitaminas A, B1 (tiamina), C, E, calcio, hierro, magnesio, zinc y otros minerales, que lo convierten en un multivitamínico natural.
Los mexicas sabían que del aguacate podía obtenerse un gran alimento, fuente de vigor sexual y físico. En Mesoamérica se desarrolló una ciencia que ordenó las plantas con una finura que de haberla conocido, envidiaría Linneo, el gran botánico sueco del siglo XVIII.
Desde antes de la llegada de los europeos, los mexicas clasificaron tres especies: aoácatl, quilaoácatl y tlacacoloácatl. La botánica moderna sólo latinizó los nombres, pero reconoce estas tres variedades de aguacate. El pueblo las llama mexicana, guatemalteca y antillana. Por supuesto, de estas variedades se derivan varias subvariedades: el aguacate criollo de sabor intenso, el Hass de gusto delicado, y la variedad fuerte, por ejemplo.
Cuando los españoles entraron a México, una de las primeras cosas que hicieron, antes incluso que conquistar el país, fue levantar un enorme inventario científico y culinario. Por eso, Martín Fernández de Enciso escribió en 1519 en su Suma de Geografía, sobre el aguacate: “lo que hay dentro es como mantequilla, tiene un sabor delicioso y deja un gusto tan blando y tan bueno que es maravilloso”. Hoy lo usamos en quesadillas, tacos, tostadas y ensaladas, por ejemplo.
El aguacate es versátil entre los versátiles, porque también tiene propiedades medicinales. La pulpa puede ser un gran auxiliar para reducir el colesterol “malo”, que se compone de lipoproteínas de baja densidad. Es así que el aguacate se constituye en un excelente factor para reducir la arteriosclerosis, padecimiento del mundo sedentario actual. Hay investigadores que han advertido mejorías en pacientes con asma y artritis reumatoide con el apoyo de una dieta enriquecida con aguacate.
Desde hace milenios, los hierberos usan el aguacate para combatir microbios y otros parásitos. La cáscara de la semilla disuelta en agua caliente se usa para desalojar lombrices. El preparado se toma en ayunas durante tres o cuatro días.
El polvo de la semilla también se usa contra la sarna. Se aplica como talco. Las hojas del aguacate sirven para preparar una infusión expectorante.