Muchas supersticiones se basan en una tradición que nos recordaba algo sobre un hecho real. Así, por ejemplo, en la antigüedad la sal era un bien muy difícil de obtener, por lo que tirarla era un desperdicio muy mal visto por la sociedad. Por eso muchos consideran que es de “mala suerte” pasar el salero en la mesa, porque se corre el riesgo de derramarla. La sal era tan valiosa en el imperio romano que los soldados recibían su sueldo en forma de un saco de sal. De ahí procede la palabra “salario”. Algunas personas no entregan el salero directamente durante la comida, sino que lo pasan por encima del hombro para evitar el maleficio.
Otra superstición que tiene un origen metafórico es la de no cruzar por debajo de una escalera. Resulta que el piso, la pared y la escalera forman un triángulo, el símbolo de la Santísima Trinidad. Para no “atravesar” a la Trinidad, mucha gente da un rodeo cuando ve una escalera.
Los gatos, con sus hábitos nocturnos y su amor por la libertad, son la metáfora perfecta para las brujas, que actúan de noche y se consideran “seres libres”. Por eso muchos creen que es de mala suerte que un gato negro se cruce en nuestro camino, porque el negro es el color favorito de las brujas. También está en esta superstición el hecho de que “cruzar en el camino” se relaciona con el futuro, porque para llegar a un lugar hay que cruzar por un camino.
Hay supersticiones que tienen un origen de utilidad. Asi, por ejemplo, abrir un paraguas bajo techo es inútil y peligroso, porque podemos picarle un ojo a alguien con las puntas del paraguas; por eso algunos lo consideran de “mala suerte”. Del mismo modo nos encontramos con la superstición que dice que es de “mala suerte” barrer en la noche, indicándonos que cada cosa debe hacerse a su debido tiempo.
Hay supersticiones que desafían a las leyes de la lógica. Un trébol de cuatro hojas es tan absurdo como un “círculo cuadrado”, porque la palabra “trébol” significa “tres hojas”. Por eso es que un trébol de cuatro hojas es de “buena suerte”, porque es tan raro encontrarlo que sería un hecho afortunado tener uno.
Mucha gente, cuando quiere que se cumpla o no algo, toca madera. Esto es porque las imágenes de los santos estaban hechas de madera, y tocarlas era una manera de pedirles un “milagro instantáneo”.
Hay algunas costumbres que con el tiempo podrían convertirse en supersticiones. Por ejemplo, el 28 de diciembre se conmemora la matanza de los santos inocentes. Muchas personas acostumbran pedir prestado y no pagar, para así hacer “inocente” al acreedor. Si se pierde el significado de esta costumbre, podría llegarse a creer que es de “mala suerte” prestar el 28 de diciembre.