Jueves, 07 de junio de 2007

2

EL MUNDO COMO ABISMO

I

?Cuando miras largo tiempo a un abismo,
tambi?n ?ste mira dentro de ti?.
Nietzsche

El mundo es un abismo porque una vez nacidos en ?l caeremos sin remedio, pues no importa lo que hagamos, cualquier paso que demos, nos conducir? hacia el dolor y la muerte. ?No es la vida un caer continuamente? El hombre descubre al mundo como abismo cuando experimenta un dolor terrible. Schopenhauer sostiene que el arte puede redimir el dolor de la vida. Nietzsche nos dice que tenemos el arte para soportar la verdad. ?Qu? verdad? La verdad de Sileno. ?En qu? consiste esta verdad? En que lo mejor es no nacer. ?Por qu? lo mejor es no nacer? Porque vivir acarrea muchos males, no importa qu? decisi?n tomemos. El que vive, tarde o temprano descubre que su af?n es en parte despreciable, en parte horrible, y muy poco gratificante. ?ste es el abismo de mundo. Dejemos la palabra a Erasmo de Rotterdam, quien escribi? sobre dicho tenor, lo siguiente:

?Coincidentes en este mismo sentir cons?rvanse epigramas atribuidos a Pos?podo o, en opini?n de algunos, a Crates, el c?nico. Lo de Crates es de este tenor, seg?n una antigua versi?n que tengo hecha: ??Por qu? deseas hollar el camino de la vida? Doquiera te volvieres, lleno est? de males. Resuena el foro de litigios de causas que dan enojo. Perpetua cruz es la solicitud de la casa. El campo triste agota con sus labores asiduas. Si los mares hiendes, opr?mente mil peligros. Si vives lejos y tienes hacienda cuantiosa, m?sero todo lo temer?s y vivir?s siempre mal seguro. Y, por contraste, si vac?a colgare tu bolsa de dineros, c?mo es dura y m?sera en el hombre la indigencia. ?Est?s casado? Cu?nta cuita te nacer? de ah?. En soledad vivir?s si no tuvieres esposa. Si suscitares prole, con harto trabajo le dar?s crianza. Si no la suscitares, en ciega orfandad discurrir? tu vida. Si fueres joven, vaga y sin seso es la mocedad; la cana senectud est? agotada de fuerzas. Lo que resta, pues, si gozas de sanidad mental es que optes por uno u otro de estos dos extremos: o no haber salido jam?s de la l?brega estrechez del claustro materno, o tan pronto como de all? hubieres salido, ir a sepultarte en las escondidas tinieblas estigias??.[73]

Observemos que tanto la ciudad como el campo, el mar y la tierra, la riqueza y la pobreza, la boda y la solter?a son causas de aflicci?n pare el hombre. Los opuestos no se excluyen: nos excluyen de la alegr?a. Aflora, pues, la contradicci?n como condici?n de la vida. Bien parece que lo mejor es no aventurarse en los azares de la vida, y sin embargo, es ?sta misma vida la que con voz potente, nos llama a existir; por eso, ?a cu?ntos ocasos es necesario asistir para advertir la horrorosa fatalidad del mundo? Nada da m?s terrible para un artista que perder sus facultades m?s preciadas, nada m?s terrible para un m?sico que quedarse sordo; y sobre los desproporcionados dolores que los inocentes deben padecer por dictado del destino y la sentencia de angustia que debe soportar un compositor que se ha quedado privado del don de escuchar m?sica, dice Beethoven en una carta a su amiga Amenda:

?Cu?ntas veces quisiera tenerte aqu?, ya que tu Beethoven est? llevando una triste vida, en desacuerdo con la naturaleza y su Creador. Son muchas las veces que le he maldecido por haber sometido a sus criaturas a toda clase de riesgos, de forma que la flor m?s bella se ve frecuentemente pisoteada y destruida. D?jame decirte que mi bien m?s preciado, mi o?do, se ha deteriorado much?simo?.[74]

?Qu? nos dice el conocimiento que escuchamos en la forma de la sard?nica carcajada de Sileno? Que lo mejor es no haber salido del claustro materno. Que la vida debe abandonarse lo antes posible. Y los enormes sufrimientos que hemos de padecer en esta tierra, terminan por hacernos decir: ?S?, ten?is raz?n, sabio?. Y sin embargo, el sufrimiento deja otra ense?anza para aquellos que alcanzan a escucharlo. Antes de su enfermedad, Beethoven era un m?sico que coqueteaba con la superficialidad. Cuando Beethoven se qued? sordo, entonces pudo escuchar a Sileno, y ?ste le mostr? la futilidad de haber nacido. Beethoven retrata en su correspondencia el car?cter in?til de una vida humana desgraciada, y sus obras tambi?n hacen eco de esta tremenda verdad:

?No puede haber descanso. Si consiguiera liberarme al menos en parte de mi aflicci?n, entonces acudir?a a ti como un hombre completo y maduro y renovar?a contigo nuestros viejos sentimientos de amistad. Me hallar?as tan feliz como el Destino haya dispuesto que lo sea en esta tierra; no estoy dispuesto a ser desgraciado ?no, esto no lo podr?a soportar ? y agarrar? al Destino por el cuello; desde luego, no me doblegar? ni me aplastar? totalmente?.[75]

Y sin embargo, a pesar del decreto de la fatalidad, el m?sico no renuncia a su decisi?n de no ser un simple juguete de las circunstancias, e incluso pretende ahorcar al destino. Beethoven muestra su inconformidad con la suerte que le ha tocado vivir, tal como otros j?venes rom?nticos de su tiempo muestran su rebeld?a hacia las reglas del pasado.

Desde los tiempos de Bach (1685-1750) y hasta el comienzo del siglo XIX, los compositores crearon sus obras con base en melod?as ordenadas con claridad y concordaron dichas melod?as con armon?as, cuyo axioma principal era a su vez, la claridad, accesible al o?do del espectador. Fue ?ste el periodo del clasicismo. El o?do escuchaba melod?as comprensibles acompa?adas por amables armon?as constituidas por acordes que estaban, por tanto, en consonancia con la melod?a principal. El compositor sab?a con toda precisi?n cu?les eran los acordes que mejor sonar?an con el discurso musical. Por eso, la m?sica pose?a unas reglas muy bien definidas. Claro que de vez en cuando el compositor pod?a desplegar un osado trazo en su partitura; es lo que se conoce como modulaci?n: pasar de una consonancia a una disonancia; pero incluso la modulaci?n, el cambio de un tono a otro, tambi?n se cumpl?a de acuerdo con ciertas normas. La consonancia aparec?a luminosa y la disonancia era la sombra que destacaba a?n m?s la luz del clasicismo.

Pero con el amanecer del siglo XIX, el ?nimo embriagado con el arribo de la revoluci?n francesa, no s?lo se tambale? el viejo orden social, tambi?n el arte respondi? a las nuevas inquietudes art?sticas. Beethoven expresa esta inconformidad con las reglas del pasado por medio de una disonancia: un acorde que no se ci?e a las reglas del clasicismo, pues la disonancia expresa la falta de conformidad con la melod?a a la que acompa?a, y a?n m?s, la melod?a embravecida no se ajusta tampoco a la regla de claridad que de ella exig?a el clasicismo. Para el clasicismo, la disonancia era un ?sonido desagradable?[76] y as? la define la Academia, tanto musical como la de la lengua.

Beethoven resuelve enfrentarse al destino, y el cuarto movimiento de su Novena sinfon?a refleja esta decisi?n con vigorosos acordes y disonancias que muestran los m?s terribles aspectos de la vida; pero tambi?n expresan el ?nimo rebelde de la nueva est?tica musical que habr? de convertir a Beethoven en el ?ltimo de los cl?sicos y el primero de los rom?nticos en el universo de la m?sica occidental. Sobre el cuarto movimiento de esta obra de Beethoven, apunta Kurt Pahlen:

?Con explosi?n casi salvaje irrumpe la lucha [...]. Un recitativo instrumental en las cuerdas graves sigue al estallido, que se caracteriza, entre otras cosas, por una cruda disonancia. El recitativo anticipa el que dentro de unos momentos entonar? la voz del bajo solista; como melod?a instrumental, en cambio, suena extra?o. Nuevamente estalla el acorde disonante en toda la orquesta, y tras ?l, un pasaje de furioso desahogo. Y despu?s desfilan, como en recuerdos, los momentos principales de los tres primeros movimientos. Cada una de las evocaciones se ve bruscamente interrumpida, desechada por los furiosos golpes de la orquesta. Hay un hondo sentido en todo esto, por supuesto. Beethoven pasa revista a temas y melod?as que nutrieron la sinfon?a hasta ese instante; ahora, ninguno de ellos lo satisface ya, ninguno alcanza para decir lo que tiene el anhelo, la misi?n de decir?.[77]

Una disonancia tan tremenda, como la que escuchamos al comienzo del cuarto movimiento de la Novena sinfon?a nos habla de la esencia del mundo, pues la m?sica nos comunica con esencias. El compositor, en desacuerdo con el mundo y su creador, nos habla de la tensi?n esencial del mundo. Nietzsche sostiene que este aspecto terrible expresado por medio del arte nos muestra la esencia del mundo. ?C?mo vivir despu?s de escuchar la verdad de Sileno, si ?sta consiste en saber que lo mejor es no haber nacido? Pregunta que podemos responder si atendemos a la interrogante de Nietzsche: ??Cu?l fue la enorme necesidad de que surgi? un grupo tan resplandeciente de seres ol?mpicos??[78] Necesitamos soportar la verdad, y para ello est? el arte, instrumento que nos ayudar? a buscar a Dios en un mundo de donde ?l ha partido ya.


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[73] Erasmo de Rotterdam, ?Lo mejor es no nacer? en Ensayos escogidos, M?xico, SEP, 1988, p?gs. 329-330.
74 Beethoven apud. Marion M. Scott, op. cit., p?g. 55.
75 Beethoven apud. Marion M. Scott, op. cit., p?g. 57.
76 Diccionario de la Lengua Espa?ola, Real Academia Espa?ola, Madrid, Espasa -Calpe, 1970.
77 Kurt Pahlen, La m?sica sinf?nica, Buenos Aires, Emec? Editores, 1963, p?gs. 122-123.
[78] Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, M?xico, Alianza Editorial, 1997, p?g. 51.

Tags: Nietzsche, Erasmo, Beethoven

Publicado por Ariastoteles @ 5:43
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Comentarios
Estimado amigo:
As? te denomino, porque existe una gran afinidad entre lo que expresas y lo que vengo pensando desde hace mucho tiempo.
Enfermedad, vejez, muerte: Buda tambi?n lo vio, y a partir de ah? cambi? el curso de su vida.
Coincido contigo en que el arte es lo ?nico que puede en parte, aliviarnos del inconveniente de haber nacido, como dijera Emile Cioran.
He escrito un libro de poes?a, "Punto Rojo". En mi blog: www.poesias-de-mariano-shifman.blogspot.com, hay una ventena de poemas; en varios de ellos se deja traslucir lo que pienso -lo que pensamos- acerca de "la vida".
Te felicito por tu blog, y te mando un cordial saludo desde Buenos Aires.
Mariano Shifman
Publicado por Invitado
Domingo, 02 de noviembre de 2008 | 6:12