Lunes, 11 de junio de 2007

3

EL ARTE COMO REDENCI?N

?Creo que a trav?s de este arte todos
los hombres est?n salvados?.
Credo de Richard Wagner

I

Para celebrar a Dioniso, se compon?an los ditirambos, himnos dedicados al Dios coronado de hiedra (aspecto de la naturaleza), el de los dos sexos (la indiferenciaci?n del fondo del mundo), portador de la vid (y de la alegr?a misteriosa que brota del vino). Por medio de este fruto y este ?nimo, Dioniso re?ne a sus adeptos en uno solo (desaparece as? el individuo, quien va a reunirse con el fondo del mundo). D?a vendr? en que Nietzsche se ostente como disc?pulo de Dioniso y le dedique sus Ditirambos dionisiacos, compuestos entre 1884 y 1888. Incluso, cuando se anuncia ya su perpetua noche mental, Nietzsche firmar? alguna carta con este nombre: ?Dioniso?. El coraz?n de Nietzsche pertenece a esta deidad, y mucho nos tememos que el nuestro tambi?n. Todos los individuos somos meras apariencias ef?meras del mundo como voluntad; por eso tenemos el arte para soportar dicha verdad. Schiller, en su himno A la alegr?a, retrata un ambiente equivalente al dionisiaco, pero expresado con el equilibrio de la forma apol?nea de la m?trica de la poes?a:

?Alegr?a, bella chispa divina,
hija del El?seo,
ebrios de tu fuego, entramos,
?Oh celestial!, en tu santuario.
Tus encantos unen de nuevo
lo que rigurosamente separ? la sociedad,
todos los hombres se hermanan
all? donde se posa tu suave ala?.[120]

Estos son algunos de los versos de Schiller que Beethoven toma para componer la parte vocal del finale de su Novena sinfon?a; Wagner admite que esta obra es la fuente de inspiraci?n de todas sus obras, hasta las pol?ticas, como intentamos demostrar aqu?. Nietzsche recurre a ella en el final del primer apartado de El nacimiento de la tragedia. Miremos los cuatro primeros versos de este himno. En los dos del comienzo, la belleza es reconocida como alegr?a que procede de un mundo superior, el primer resplandor de Apolo. En los dos siguientes, se afirma que la manera de entrar a la residencia de la alegr?a es la embriaguez, el car?cter de Dioniso. En el principio, est?n pues, la m?sica y Beethoven, as? como la poes?a de Schiller; y el maridaje de estas artes afirma que lo verdadero es id?ntico a lo divino, y lo divino es id?ntico a la naturaleza, mensaje de la fuerza ?ntima presente en todo, y es en el arte donde se re?nen Apolo y Dioniso; arte que puede hacernos soportable la verdad terrible del fondo ?ltimo de las cosas. La magia de la Alegr?a es el s?mbolo de la ascensi?n que es capaz de reunir aquello que la costumbre austera dividi? p?rfidamente. La Alegr?a es un estado del alma que en c?lido abrazo fraterno se manifiesta en todos los seres humanos. Es producto de la ebriedad que incendia todas las divisiones, borra las fronteras entre los individuos. Sobre esta abolida separaci?n, apunta Kurt Pahlen:

?Se refiere [...] a la separaci?n de las clases sociales, a pobres y ricos, separados en la vida diaria, pero unidos por el gran ideal de la ?alegr?a? a la que cantan Schiller y Beethoven?.[121]

?ste es el manantial de la opini?n pol?tica de Wagner expresada en su ensayo Arte y revoluci?n, donde se plantea un ?nuevo evangelio de la felicidad?, como veremos.

El himno A la alegr?a de Schiller es una revelaci?n que procede del mundo del ensue?o y del deleite embriagador. La alegr?a honrada por la pluma del poeta es la preciosa hija de los m?s luminosos dioses, se?ores del mundo. Y en tanto que los amigos lo compartan todo, quien se haga amigo de los dioses podr? disponer del mundo. Los versos de Schiller son un important?simo antecedente de las categor?as de lo apol?neo y lo dionisiaco que propone El nacimiento de la tragedia, porque as? como en este himno, como veremos, la alegr?a es la ?Bella chispa divina? y hay que estar ?ebrios de su fuego? para entrar a su Templo, as? tambi?n Nietzsche afirma de Apolo que es la belleza de la forma, y de Dioniso, que es el estado de embriaguez que acompa?a a Apolo. Ya veremos esto.

?En qu? sentido podemos decir que la Novena sinfon?a tiene dos autores? Porque, si bien la m?sica es de Beethoven, el poema que aparece en el finale es de Schiller, aunque el m?sico hizo una selecci?n de los versos, alter? el orden de los mismos, e incluso, el m?sico a?adi? algunas palabras.[122] As? tenemos que la frase ??Oh amigos!, no son estos los sonidos! ?Entonemos otros, y m?s agradables!?, con que comienza la parte vocal de la sinfon?a es del propio Beethoven.

En medio de la efervescencia del periodo de la revoluci?n de 1848, Mijail Bakunin le asegur? a Wagner: ??Todo se hundir?, nada subsistir?, tampoco la m?sica ni las dem?s artes... S?lo esto no se hundir? jam?s y subsistir? eternamente: la Novena sinfon?a!? [123]

?Cu?l es el significado de las palabras que el anarquista ruso dirigi? al m?sico alem?n? ?Y no es la muerte de Dios un reto para el hombre? Nosotros afirmamos que en la Novena sinfon?a se encuentra un mensaje po?tico de fraternidad universal anhelado por Bakunin, suscrito por Wagner y expuesto en toda su terrible grandeza por Nietzsche. ?Puede un poema desatar una reflexi?n filos?fica? El poeta es capaz de anunciar un mundo que el revolucionario anhelar? instaurar y el fil?sofo reflexionar?. La poes?a precede pues, a la realizaci?n.

En su ensayo de 1849, Arte y revoluci?n Wagner presenta una Revoluci?n personificada que recuerda los versos de Schiller y tambi?n anticipa en muchos aspectos el concepto nietzscheano del maridaje del sue?o apol?neo y embriaguez dionisiaca. La Revoluci?n nos exhorta con las palabras siguientes:

??Yo soy la eternamente rejuvenecedora, la eternamente creadora vida! ?Donde no estoy yo, all? est? la muerte! ?Yo soy el sue?o, el consuelo, la esperanza del doliente! Yo destruyo lo que subsiste y adonde yo voy, nueva vida brota de la roca muerta. Vengo a vosotros para romper las cadenas que os aprisionan, para salvaros del abrazo de la muerte e insuflar vida joven a vuestros miembros. Todo lo que existe tiene que desaparecer; ?sta es la eterna ley de la naturaleza, ?sta es la condici?n de la vida, y yo, la eternamente destructora, llevo a cabo la ley y creo la vida eternamente joven?.[124]

Poco antes de que caiga el tel?n que ocultar? la lucidez de Nietzsche, ?ste escribe en El caso Wagner un ensayo en el que vuelve a tomar el asunto del Wagner pol?tico. Si en El nacimiento de la tragedia hay un eco de ?el nuevo evangelio de la armon?a universal?, en El caso Wagner Nietzsche toma una aristocr?tica distancia con respecto al ?nimo revolucionario de Wagner:

?Durante la mitad de su vida, Wagner crey? en la revoluci?n como un franc?s. Sigui? sus huellas en los caracteres r?nicos de la mitolog?a; cre?a ver en Sigfredo el revolucionario por excelencia. ?De d?nde proceden los males del mundo? ?preguntaba Wagner.??De viejos convencionalismos??contestaba, como todos los ide?logos revolucionarios; es decir, de costumbres, de leyes, de morales, de instituciones, de todo lo que sirvi? de base al mundo antiguo, a la sociedad antigua. ?Qu? remedio hay para purgar al mundo del mal? ?C?mo se puede suprimir la sociedad antigua? Declarando la guerra a los convencionalismos (a la tradici?n, a la moral)?.[125]

?ste es un examen cr?tico del ?evangelio de la armon?a universal? preconizado por Wagner y presentado como un estado producto de lo dionisiaco en El nacimiento de la tragedia. El mensaje fraterno del nuevo evangelio se encuentra en el himno A la alegr?a que Schiller compuso en 1785 y que Beethoven, tras revisarlo, incluy? en el final de su Novena sinfon?a. En El nacimiento de la tragedia la ?fraternidad? se da en el fondo del mundo: ?Todo es uno?, canta la ?multitud de rostro ennoblecido? por la nueva verdad.

Apreciemos la conservaci?n de la individualidad cuando asistimos a un culto apol?neo, contra la disoluci?n de ?sta mediante los ritos dionisiacos, teniendo en cuenta que el finale de la Novena sinfon?a de Beethoven es la culminaci?n del clasicismo y la restauraci?n del culto dionisiaco, por medio de la abolici?n de aquello que la ?moda insolente? estableci? como norma. Beethoven es la culminaci?n del clasicismo, porque desde el punto de vista formal, los tres primeros movimientos de la Novena sinfon?a son completamente satisfactorios para con la tradici?n cl?sica, aunque ampliados. Una sinfon?a de Haydn bien pod?a durar toda ella, quince minutos. Tan s?lo el primer movimiento de la Novena beethoveniana dura mucho m?s que toda una sinfon?a de Haydn. No obstante, Beethoven sigue ci??ndose al modelo cl?sico: su Allegro ma non troppo, un poco maestoso del primer movimiento es una forma sonata desarrollada. El scherzo imprime nuevos br?os a esta forma sinf?nica, pero sigue siendo un scherzo. El adagio es una pieza digna de la mejor pluma del clasicismo. Pero el finale es algo completamente ajeno a la tradici?n cl?sica. Una sinfon?a coral que incluye un poema en el que la ebriedad es celebrada como parte del culto a la alegr?a es de cierta manera, una restauraci?n de los cultos dionisiacos, ahora solemnizados en la figura de la sinfon?a. No hay que olvidar que Beethoven alguna vez exclam?: ?Yo soy Baco?. La Novena es una expresi?n de esa declaraci?n, que quiere presentar a los cultos b?quicos. Cultos que contrastan con los oficios de Apolo.

?Las v?rgenes que se dirigen solemnemente hacia el templo de Apolo con ramas de laurel en las manos y que entre tanto van cantando una canci?n procesional contin?an siendo quienes son y conservan su nombre civil: el coro ditir?mbico es un coro de transformados, en los que han quedado olvidados del todo su pasado civil, su posici?n social: se han convertido en servidores intemporales de su dios, que viven fuera de todas las esferas sociales?.[126]

El arte musical nos revela la esencia del mundo: hemos visto ya, en la consideraci?n sobre ?Las criaturas de Prometeo?, que para Nietzsche ?El fen?meno del arte queda situado en el centro?.[127] Beethoven, a su vez, sostiene que ?La m?sica es una revelaci?n m?s elevada que toda la sabidur?a y la filosof?a?.[128] Tambi?n intentaremos mostrar que Schiller, el poeta de la libertad, habla de cierto car?cter ?musical? cuando se inspira para escribir un poema.[129] Schopenhauer, por su parte, coloca a la m?sica como g?nero aparte de las dem?s artes y dice de ella que es un consuelo. Schiller, en el pr?logo a La novia de Mesina sostiene que el papel del coro debe fundirse con la m?sica y la danza. En el escenario, el coro canta y se mueve siguiendo el ritmo de los sonidos que le dan vida a su quehacer: ?El poema tr?gico se completa mediante la exposici?n teatral; el poeta s?lo ofrece las palabras, siendo preciso que, para darle vida, se junten la m?sica y el baile?.[130]
 
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120 Friedrich Schiller apud. Kurt Pahlen, La m?sica sinf?nica, Buenos Aires, Emec? Editores, 1963, p?g. 124.
121 Kurt Pahlen, La m?sica sinf?nica, Buenos Aires, Emec? Editores, 1963, p?g. 125.
122 Kurt Pahlen, al respecto, comenta: ?Los versos de Schiller hicieron saltar en el m?sico la chispa de una creaci?n superior. El compositor logr? encauzar el empuje de sus ideales con mayor fuerza dram?tica que en Fidelio. Pudo finalmente crear en su Novena, con el apoyo de un texto a la medida de sus sue?os (y en la medida en que no lo era lo alter? en varios pasajes), un drama humano, donde no hay una trama de aventura, de pas??n ex?tica o de ambici?n, sino el desarrollo de la m?s elevada de las aspiraciones de la vida terrenal: la fraternidad entre los hombres. Kurt Pahlen, La m?sica sinf?nica, Buenos Aires, Emec? Editores, 1963, p?g. 129.
123 Mijail Bakunin a Wagner, apud. ?ngel Fernando Mayo, op. cit., p?g. 29.
124 Richard Wagner, Arte y revoluci?n, en Escritos y confesiones, Barcelona, Editorial Labor, 1975, p?g. 113.
125 Friedrich Nietzsche, El caso Wagner, Valencia, F. Sempere y compa??a, Editores, sin fecha de edici?n, p?g. 14.
[126] Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, M?xico, Alianza Editorial, 1997, p?g. 84.
[127] Eugen Fink, op. cit., p?g. 20.
128 Marion M. Scott, op. cit., p?g. 117.
129 Ver apartado III de ?Las criaturas de Prometeo? y apartado V del cap?tulo que ahora nos ocupa.
130 Friedrich Schiller, pr?logo a La novia de Mesina en Teatro completo, Madrid, Aguilar, 1973, p?g. 971.

Tags: Bakunin, Novena sinfonía, Beethoven, Wagner, Schiller, Nietzsche

Publicado por Ariastoteles @ 17:32  | El arte redentor
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Comentarios
TANTO LA M?SICA COMO LAS LETRAS SON FUENTE DE CREACI?N, SIN ELLAS NADA M?S QUEDA
Publicado por Juliette
Mi?rcoles, 26 de septiembre de 2007 | 15:10
Hola, Juliette. Tu comentario me ha alegrado el coraz?n al comenzar el d?a y tienes raz?n.
Saludos cordiales
Publicado por Ariastoteles
Mi?rcoles, 26 de septiembre de 2007 | 16:09