“Si al mundo lo hizo Dios, no quiero ser Dios. Las desventuras del mundo me partirían el corazón”.
Schopenhauer
¿Dónde está Dios cuando un niño sufre?
La pequeña niña sale del puesto y se dirige hacia un rincón. Se recarga en un pilar, eleva los bracitos al cielo y los pone frente a su cara. La chiquilla se retuerce de dolor, gesticula, abre las manitas cual pétalos desolados y comienza a sollozar. No puedo seguir viendo la escena, y me retiro en silencio.