Por supuesto que me dolió mucho ver a la Sala Neza ahí, disminuida, relegada por una construcción febril. Dije que ya no iba a volver a ese lugar por esa situación tan triste. Pero “París bien vale una misa”, y hace unos meses quise escuchar La Creación de Haydn en la vieja sala de conciertos de la UNAM, a pesar del martirio a que está sometida, a manos de los edificadores sin escrúpulos, torcidita como hoy está.