Äriastóteles Platónico

miércoles, 22 de agosto de 2007

El arte redentor
(fragmento)
Enrique Arias Valencia



Al descubrir el dolor que impera en este mundo, todo hombre sincero bien puede hacer un brindis por la miseria del mundo. ¿Quién puede explicar la miseria del mundo? La salvación de nuestra condición depende del enfrentamiento con la verdad. La Salvación bien puede ser descubrir el arte. Y he aquí una diferencia entre Schopenhauer y Nietzsche, pues, para el primero, la tragedia nos habla de sufrimiento y resignación, en tanto que para el segundo, la tragedia nos habla de la afirmación de la vida aun con todo su dolor. Así queda completa nuestra afirmación: “la vida es puro dolor que debe transformarse en alegría gracias a la salvación que nos brinda el arte”. El arte sobreviene para salvarnos de la verdad, nos convence Nietzsche. Liberémonos, pues, de la verdad.

Y resulta que el discurso de Oriente, la religión, nos lleva a hablar de la liberación de todo tipo de atadura, la libertad absoluta, el fin del trabajo espiritual, el objeto de lo que en la India se conoce como jivanmukta, “que es aquel que alcanza la liberación en esta vida”.1

Las religiones orientales hablan de la práctica espiritual del hombre como un camino; así, el budismo, por ejemplo, también es conocido como el camino de en medio. En la India se habla de caminos para referirse a las diferentes formas de acercarse a la divinidad. Uno de estos caminos es el Shaivismo. Elsa Cross en La realidad transfigurada encuentra varios paralelos entre el gozo que alcanza el jivanmukta, sustentado por el Shaivismo de Cachemira y la figura de superhombre nietzscheano:


“Es Shiva mismo, de voluntad sin traba y de conciencia diáfana quien siempre centellea en mi corazón. Es su misma Shakti más alta, quien siempre juega al borde de mis sentidos. El mundo entero fulgura como el deleite portentoso de la conciencia del Yo puro. En realidad, no sé a qué se refiere la palabra mundo”.2








"¡Por Dios, yo sólo podría creer en un Dios capaz de bailar!"
Nietzsche



Y aunque aquí no trataremos el tema del superhombre nietzscheano, no podemos dejar de advertir que el estado del jivanmukta es aquel de quien ha traspasado el velo de Maya, y que ahora puede contemplar la Verdad: todo es uno. Y de eso sí hablamos. El arte puede hacer eso: mostrarnos el camino para descubrir la unidad del mundo. Éste es el papel transfigurador de la Novena sinfonía de Beethoven. La música como salvación. El último movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven es el coro del alba del regreso de la tragedia a la música. El coro nos dice a dónde vamos, a quién pertenecemos.

1 Elsa Cross, La realidad transfigurada. (En torno a las ideas del joven Nietzsche), México, UNAM, 1985, pág. 118.

2 Abhinavagupta apud. Elsa Cross, op. cit., pág. 120.

Tags: Nietzsche, Superman, jivanmukta

COMENTARIOS

viernes, 24 de agosto de 2007

Por maxcourrech @ 2:47


Yo cambiaria el termino arte por el de belleza en tu articulo por aquellos que dicen que lo grupero es arte. Lo curioso es que estas unificando a nietsche y a mr.shopi en la iluminacion por la belleza lo cual me parece excelente. Hasta aqui "over". MC.

viernes, 24 de agosto de 2007

Por maxcourrech @ 2:55


Del video no puedo opinar mas que ¡ME CAGO PA DENTRO!. No pude terminar de verlo.Que alivio no ser de ese planeta, por lo menos eso mismo aqui sería broma, como las parodias de Alex Suarez. COÑO con este pinche blog que no deja hacer comentarios largos.