Reseñitas de libros para alegrar el alma 24
Sábila, aloe vera. Salud, belleza y vitalidad
Max B. Skousen
Editorial Yug, México, 108 págs.
Leyendo este libro me he enterado de que cuando el ejército de Alejandro Magno se enfrentó al ejército persa en una de las más sangrientas batallas de la historia, “Aristóteles persuadió a Alejandro Magno de obtener suficiente cantidad de sábila para cicatrizar las heridas de sus soldados”. Y seguramente esto ayudó a Alejandro a alcanzar la victoria, porque las propiedades curativas de la sábila son asombrosas.
Ayurvedas hindúes, chinos con herbarios, babilonios en sus jardines, papiros egipcios, los antiguos griegos, los hebreos y los alquimistas, todos recomiendan la sábila.
Seguramente usted tiene una maceta con un pequeño maguey que bien mirado, es en realidad una plantita de sábila. Y sin embargo, aunque maguey y sábila se parecen mucho, forman parte de familias muy distintas.
La sábila pertenece a una familia de plantas que tiene fama de mágica, la de las liliacéas, cuyos miembros son tan disímbolos como el ajo, la cebolla, el lirio, el tulipán y la azucena. Aunque parecen muy distintos, todos ellos tienen raíz bulbosa y ostentan flores en forma de lanza. Ah, y todos son monocotiledóneos. De la sábila hay pocas especies, todas ellas con características especiales. La preparación de las hojas es muy importante para que se conserven. Así aprenderemos a obtener las hojas, el jugo de sábila, la pulpa, el zumo, el acíbar, el gel y el polvo. La sábila puede usarse para problemas dispépsicos, curar piel quemada, escaldada, herida, infectada o que ha sido sometida al martirio de los pequeños verdugos conocidos como zancudos, También sirve para combatir hemorroides, venas varicosas, cáncer de piel, tuberculosis y la artritis, entre otras muchas enfermedades.
Con sábila podemos preparar remedios para purificar y nutrir nuestro cuerpo, cuidar nuestro cabello, lociones para después de afeitarse y hasta desodorantes.
El autor nos previene sobre las precauciones que debemos tomar con esta planta. Por cierto que un amigo mío tomó la redonda maceta de vidrio con mi minisábila y aseguró: “Esto es monocotiledóneo”.
Reseña elaborada por Enrique Arias Valencia
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El arte redentorTags: salud, reseña, libro, sábila