viernes, 14 de septiembre de 2007
¿Cuándo es tiempo de reír?

Enrique Arias Valencia

Hace tiempo que me pregunto si tenemos derecho de reírnos de los demás. No sé si tengamos derecho, pero creo que motivos sobran; porque si no nos reímos de la vida, la vida se va a reír de nosotros. Si alguien se planta en un escenario, bien puede provocarnos risa, sea por el motivo que sea. Es el riesgo del artista: su obra puede ser objeto de la más diabólica y natural de las críticas: la sonrisa humana. Más aún, el desempeño de un cantante puede ser saludado por risotadas, porque quien se ríe ha dejado de tener entendimiento para abandonarse a las emociones, las cuales nada tienen de razonables. Si el cantante espera aplausos, en buena ley debería admitir que también podría recibir críticas jocosas; es el derecho que se reserva el público.
Después de todo, tal y como dijo Nietzsche en El nacimiento de la tragedia: “Lo ridículo es la descarga artística de la náusea de lo absurdo”, y es así que el ridículo también tiene un cometido en la tragedia griega.
En consecuencia, cuando me presenten algo que se merezca una sonrisita, ahí estará ella para consolar mi alma, ridícula y ociosa, pero alma mía al fin y al cabo.

Tags: risa, ridículo

Publicado por Ariastoteles @ 8:00
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