Lo más útil del psicoanálisis no es lo que decimos de los otros, sino lo que nos hace ver que decimos de nosotros. Para el psicoanálisis, toda percepción es una proyección.
Enrique Arias Valencia
Apenas el despuntar del siglo XX hubo ciertos psicólogos que descubrieron que muchas veces, quizá las más, cuando alguien se refiere con particular cólera a un tema aparente, en realidad están señalando un problema tácito.* La biografía de Dawkins parece apuntar un serio resentimiento hacia sus padres, pues ellos engañaron a un niño sediento de conocer la verdad. Tomaré de Wikipedia los datos sobre la infancia de Dawkins:
“Dawkins nació el 26 de marzo de 1941, y recibió el nombre de Clinton Richard Dawkins.[1] en Nairobi, Kenia, donde su padre, Clinton John Dawkins, era granjero y anteriormente soldado en tiempo de guerra, llamado del servicio colonial en Nyasaland (ahora Malawi). [2] Los padres de Dawkins eran de una rica clase media alta. Su padre era descendiente de la familia Clinton, que ostentaba el Condado de Lincoln, y su madre era Jean Mary Vyvyan Dawkins, Ladner era su apellido de soltera. Ambos estaban interesados en las ciencias naturales y contestaban a las preguntas del joven Dawkins en términos más científicos que anecdóticos o sobrenaturales. [3]
Dawkins describe su infancia como «una educación anglicana normal»,[4] pero revela que empezó a dudar de la existencia de Dios cuando tenía unos nueve años. Más tarde se reconvirtió persuadido por el argumento del diseño, aunque empezó a pensar que las costumbres de la Iglesia de Inglaterra eran «absurdas», y tenían que ver más con dictar moral que con Dios. Cuando aprendió lo que era la evolución con dieciséis años, cambió de nuevo su posición religiosa porque pensaba que la evolución podía dar cuenta de la complejidad de la vida en términos puramente materiales, y por tanto no era necesario un diseñador.[4]
Se casó con Marian Stamp en 1967 pero se divorciaron en 1984. Más tarde ese mismo año, Dawkins se casó con Eve Barham –con quien tuvo una hija, Juliet– pero posteriormente se divorciaron también. En 1992 se casó con la actriz Lalla Ward.[5] Dawkins la conoció a través de un amigo mutuo, Douglas Adams, que trabajaba con Ward en la serie de ciencia ficción de la BBC Doctor Who. Ward ha ilustrado varios libros de Dawkins”.
Un niño hijo de padres anglicanos que un aciago día descubre que Dios no existe. Para Dawkins, el contacto con Dios sólo fue en cuestiones de moral. Nada sobre Dios en aspectos espirituales, sociales o metafísicos. El silogismo podría ser: “Si papá y mamá me imponen la idea de Dios, y Dios no existe, ergo, papá y mamá me mintieron”.** Éste es el corazón del engañado Dawkins, la falacia hereditaria que invade toda su obra, y como un verdadero virus mental, preside sus dictámenes sobre Dios.
Extraño que los padres de Dawkins no se molestaran en salvar la contradicción que el chico sufrió en su infancia: por un lado, la moral anglicana, y por el otro, la así llamada verdad científica. Sus padres no supieron contestar a las dudas del joven Dawkins en términos morales, más bien, contradiciendo a la iglesia anglicana, explicaban las cosas en términos pseudocientíficos. Por eso, no es de extrañar los fracasos matrimoniales de Dawkins. Así el fruto, así el árbol: un divorciado*** recurrente que quiere concientizarnos sobre la inmoralidad de creer en Dios no deja de ser patético. ¿Quién da visos de crueldad al tratar a sus exesposas con maltusiano cálculo, esperando que de las relaciones sólo sobrevivan las más aptas? En uno de sus más impresionantes pasajes literarios, Richard Dawkins se pregunta con fingida inocencia: “Si sólo hay un Creador que hizo al tigre y al cordero, al guepardo y a la gacela, ¿a qué está jugando? ¿Es un sádico que disfruta siendo espectador de deportes sangrientos?” Cuando leamos estas líneas, no hay que olvidar que Dawkins ha practicado bastante bien el deporte del divorcio, no sé si con resultados sangrientos, pero sí sé que con resultados dolorosos, ¿o los divorcios no son dolorosos también? Después de todo, el gran etólogo Dawkins olvida que el hombre es el lobo del hombre, y que el propio Dawkins es responsable de mucho sufrimiento. Todos en este mundo tenemos parte en la desesperada lucha por la existencia, por decirlo en un término que quizá Dawkins entendería. ¿De dónde sacaremos la piedad para seguir viviendo?
* En este caso, el mío. Más claro ni el agua. N. de A.
** Y así fue en mi caso. Ya en otro lado lo escribí de la siguiente manera: "Éste es el problema: mamá me mintió. Me dijo que Jesús me ama, y que por eso yo debo amar a Jesús, y eso no es cierto. En consecuencia, mamá no supo inculcarme una religión porque cuando uno tiene una buena madre la religión sale sobrando. Pueden hacerme pensar que Dios me ama, pero he podido sentir el amor de mamá, y un sentimiento vale más que mil pensamientos". N. de A.
*** Cf. con la siguiente afirmación: "Yo soy a la religión lo que Elizabeth Taylor es al matrimonio". Enrique Arias Valencia.