lunes, 22 de octubre de 2007
La decadencia de la verdad


Enrique Arias Valencia

La genial Leticia Carrera lo ha dicho por nosotros: “A veces ni el camino correcto es la salvación”. Supongamos que acepto que el hombre provino del no-sé-qué-cosa (porque los propios evolucionistas no dejan de insistir que aquel supuesto antepasado del hombre no era un mono), como plantea la teoría de la evolución, imaginemos que también firmo el Proyecto Gran Simio, etcétera, etcétera. ¿Qué pasaría en mi vecindario cuando esto sucediera? Nada, absolutamente nada: extender los derechos humanos a los simios no redundará en nada, porque puedo asegurarles que no hay simios en mi vecindario. Yo planteo algo mejor que lo que propone Dawkins: extender los derechos humanos a los humanos. Eso sí sería algo útil. Mientras haya seres humanos que sufren, los que luchan por los derechos de los animales deberían de mostrarse más humanos. Ahora bien: ¿aceptar eso del antepasado común de hombres y simios tiene algún significado moral? ¿Qué es, después de todo, la verdad? ¿Dónde está la raíz de todo mal?




¿Aún no has leído "The Dawk delusion"?

Tags: Richard Dawkins, Proyecto Gran Simio

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