viernes, 19 de octubre de 2007
Mensaje de Äriastóteles Platónico en Razón atea:




Hola, Fernando.


Estados Unidos, país que fue fundado en el laicismo como faro de la Ilustración del siglo XVIII, se está convirtiendo en víctima de la política religiosa, una circunstancia que habría horrorizado a los fundadores de la nación. El poder político de hoy en día concede más valor a las células embrionarias que a las personas adultas. Se obsesiona con el matrimonio de homosexuales, en lugar de preocuparse por temas verdaderamente importantes que suponen una diferencia para el mundo. Obtiene un apoyo electoral crucial de unos ciudadanos religiosos con tan poco sentido de la realidad que creen que van a «ascender» al cielo, quedando sus vestimentas tan vacías como sus mentes. Otros especímenes más extremos anhelan una guerra mundial, que identifican con el Apocalipsis que presagia el Segundo Advenimiento.
© Richard Dawkins, Por qué es prácticamente seguro que Dios no existeTraducción de Anahí Serí. Adaptación de F.G.T.




Lo que hoy conocemos como Estados Unidos tuvo sus antecedentes en trece colonias que se fundaron en Norteamérica. No estaría demás tratar de recordar que los colonos angloamericanos exterminaron totalmente a la población indígena a lo largo de todo el proceso de colonización, e incluso después. Andando el tiempo, cuando consiguieron independizar su país, los fundadores de aquella nación, no se horrorizaron con la esclavitud, puesto que en su constitución original no la abolieron. Después de todo, necesitaban gente que trabajase sus campos, y dado que habían exterminado a los indígenas, tuvieron que conformarse con los esclavos negros. El racismo es una característica que ha acompañado a los norteamericanos desde antes de su independencia. ¿Será un argumentum ad hominem contra alguno de los así llamados Padres Fundadores recordar que el rico hacendado Jefferson tenía relaciones con su esclava negra, sin concederle mayor valor a la esclavitud de su amante? Cuando Jefferson salga de la cama, no precisamente para despetarse, ¿podremos saciar nuestra curiosidad al preguntarle si es la masonería un culto misógino o es un club de hombres sabios? ¿Nos contestará con una asombrosa acrobacia lógica, que nos hará ver que estamos equivocados y tras despedirse de nosotros, sólo para volver al lecho a joder a su amante? ¿No eran los mandiles de la ilustración un ídolo más que buscaba sustituir a otros? ¡Sería tan bonito creer que alguien pelea en verdad por la democracia! Quizá sólo las buenas conciencias, aquellas que no están divorciadas de la razón y de la verdadera historia, estén dispuestas a reconocer los tropezones de los ilustrados, a pesar de todo su saber de ilustración. Quizá no sea así. ¿Quién lo sabe? ¡Muéstrenme a un hombre honrado que registre la historia! ¡La vida de un hombre es su propio argumentum adhominem! ¡Dadme ese faro de ilustración, con siquiera un puñado de hombres morales, para que me inque y los adore! Mientras eso sucede, ¿tendré derecho de llorar la muerte del más esquivo de mis amantes? Porque si Dios ha muerto, también mueren con él los ideales, antes incluso de nacer.
El siempre laico y sabelotodo Franklin estaba obsesionado con planes expansionistas contra la Nueva España aún antes de que Franklin mismo supiera que él iba a participar en el proceso de la declaración de independencia de Estados Unidos. En el siglo XVIII, con una nación con esclavos, expansionista, racista y belicosa, con varias iglesias cristianas rivales, mandiles en la cima, y un largo etcétera, ¿habría quien pudiera creer que algún día algún historiador del futuro sabría reconocer las verdaderas y muy laicas intenciones de los Padres Fundadores, y estuviera dispuesto a llamar a los laicísimos Estados Unidos “faro de la Ilustración del siglo XVIII”? ¿Ha cambiado en algo la moral de Estados Unidos, a partir de su supuesta pureza laical inicial (logia de por medio), devoradora de países vecinos desde el génesis de la nación, hasta la evangélica y apocalíptica campaña de guerra actual? Para el fuerte, toda súplica de paz desde el frente enemigo, sólo es una argumentum ad misericordiam. Si la historia la escriben los vencedores, ¿cómo es que yo tengo una visión muy distinta de los hechos? Dawkins cree que Estados Unidos evolucionó, que se transformó del faro al Evangelio. Yo no creo en la evolución: veo que simpre fue el mismo monstruo, sólo que al principio era un bebé. Cuestión de creencias. Adivina qué artículo leí completo.

Publicado a lunes, octubre 15, 2007 6:37:00 PM | By Äriastóteles Platónico

The Dawk Delusion

Tags: Dawkins

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