Curunir: interesante por la forma y apasionante por el fondo de esplendor es este asunto de la vulgaridad de Mahler en el finale de su Séptima. Ya algunos críticos me habían señalado la tosquedad de este compositor austriaco en varios pasajes de sus obras, e incluso, alguno, de cuyo nombre no puedo acordarme quizá vía la generalización apresurada, llegó a hablar de “la babeante y eunuca simplicidad de Mahler”.
Quizá la pregunta de fondo sea si la vulgaridad podría o no tener lugar en el discurso sinfónico, cuantimás si éste es de orden exclusivamente orquestal, sin intervención de la voz humana. Por cierto, todo el rondó finale está salpicado de citas paródicas de obras: los maestros cantores, como bien señalas, Curunir, y la viuda alegre y Carmen, como por ahí me enterado.
Saldos cordiales