Tres mantras de Shiva
Enrique Rojas G.
La palabra sánscrita mantra ha sido traducida como plegaria, forma de culto, sílaba mística, palabra mágica, etcétera, pero todas éstas son interpretaciones erróneas. Mantra deriva de la raíz man, pensamiento, y de la raíz tra, protección, por lo que podría traducirse como protección del pensamiento. Se dice además que man es la primera sílaba de manas, mente, y tra es la primera de trana, liberación. Así que una segunda acepción sería instrumento que conduce la mente hacia la liberación. Un mantra no es simplemente un sonido o un conjunto de sonidos, sino un símbolo verbal de Brahman y sus manifestaciones, ya sea Ishvara (Dios), la Trimurti (Dios como productor, conservador y destructor de la manifestación) o las personificaciones de los atributos divinos o deidades secundarias.
Así, cada una de tales personificaciones de los atributos divinos posee su propio mantra, el cual no sólo la simboliza sino que se identifica con dicho atributo o deidad. Por tal razón, el poder de una deidad es inherente a su nombre y es un vehículo por el cual se puede establecer contacto con el atributo que la deidad simboliza. La mente percibe por medio del mantra a la devata (deidad) y se une con ella y se transforma en ella, es decir, alcanza las cualidades que expresa dicha personificación. En otras palabras, la mente se diviniza al invocar a Dios o sus atributos por medio del mantra.
Muchos mantras tienen su origen en los Vedas. Por ejemplo, Om (el mantra por excelencia) aparece escrito por primera vez en el Yajur Veda, pero la mayoría de los mantras aparecen en el Atharva Veda, los Puranas y los Tantras. Este último grupo de textos, redactados a partir del siglo VI, incluyen tratados vishnuístas llamados Samhitas (colecciones), tratados shivaístas o Agamas (tradiciones), y los Tantras propiamente dichos, vinculados con el shaktismo o tantrismo.
Los mantras se clasifican de diferentes maneras. Aquellos que terminan con el sonido svaha son femeninos, si terminan en namaha son neutros y todos los demás son masculinos. También se pueden clasificar por su tamaño o número de sílabas. Los más cortos se denominan bijas (semillas); son vocablos breves sin etimología o significado aparente y se forman generalmente con la primera letra del nombre de la deidad particular seguida de una nasalización, como gam por Ganesha y dum por Durga.
Para que un mantra produzca el efecto asociado con la deidad o atributo divino al que pertenece, es necesario conocer tres cosas. La primera es la pronunciación adecuada, según sonido y ritmo. La segunda es el significado del mantra. La mera pronunciación, sin conocer su significado, es poco fructífera. En tercer lugar es necesario conocer la forma de la deidad con la cual está asociado el mantra. Se dice que si la pratima (imagen) es la forma “densa” de la devata (deidad), la visualización mental es su forma “sutil” y debe evocársela cada vez que se repite un mantra.
Estas tres cosas se deben aprender de labios de un gurú. Sin embargo, aunque no se conocieran la pronunciación adecuada, el significado o aun la forma de la devata asociada con el mantra, si éste se repite con gran fe se pueden obtener resultados.
Cuando los mantras se pronuncian correctamente, brindan prosperidad, placer, belleza, salud y siddhis (poderes trascendentales). Pero éstos sólo son los resultados inferiores; el verdadero y último objetivo de los mantras es calmar la mente e interiorizar la inteligencia, favoreciendo así un estado contemplativo libre del sentido dualista del pensamiento que conduce a la liberación.
Los mantras de Shiva (el Benévolo) son considerados especialmente poderosos. Cada uno contiene un poder específico del Señor Shiva, es decir, una cualidad divina asociada con Dios manifestado como destructor o transformador del universo. Cuando se pronuncian adecuadamente producen resultados casi inmediatos. En general protegen de todo mal y bendicen al practicante con prosperidad material y conocimiento espiritual. Los espíritus malvados o influencias negativas no entran al hogar o a la mente de aquellos que los recitan.
Antes de repetir un mantra uno debe bañarse y vestir ropas limpias de algodón o seda reservadas para ese fin, sentarse sobre una piel de tigre o cobija de lana mirando hacia el norte o el oriente, de preferencia antes de la salida del sol, cantar un himno a Shiva y realizar tres o cinco pranayamas (disciplina que alarga el aliento) antes de comenzar. La repetición mínima de un mantra es 108 veces, aunque algunos textos dicen que sólo se pueden esperar resultados después de diez mil. Cuando se practica al menos 108 veces a la misma hora y lugar durante 48 días, se le llama upasana, meditación que produce siddhis. Es importante señalar que estos poderes y todos los beneficios que trae consigo la práctica de un mantra no deben ser empleados egoístamente pues podrían provocar desdichas al practicante.
A continuación presentamos tres de los mantras de Shiva:
Pañchakshara mantra (mantra de cinco sílabas) o Pañcharna mantra (de cinco letras)
Namah Shivaya
Saludos al Benévolo
Las cinco sílabas de este mantra representan el aspecto quíntuple de Shiva (productor, conservador y destructor respecto a la manifestación, encantador y liberador respecto al ser individual) y del universo (cinco sentidos, cinco elementos sutiles y cinco densos: éter, aire, fuego, agua y tierra). Por lo anterior, al repetir este mantra se obtiene realización espiritual y mundana, se vence al miedo y se alcanza protección sobre cualquier peligro. Además, destruye el deseo, produce desapego, sabiduría y bienaventuranza, acaba con el karma anterior, da vitalidad, valor y compasión. El pañchakshara mantra se considera la Pranava (la sílaba Om) en su forma densa. Se recomienda para todo tipo de personas, tanto para los de naturaleza activa como para los de naturaleza contemplativa y aun para los que han renunciado a toda actividad. Dice el Shiva Purana (Shatarudrasamhita 17, 27 y 34) que un hombre puede conseguir todo por medio de la repetición de las cinco sílabas y afirma que “la práctica debe comenzarse en el chaturdasi (cuarto día) de la quincena luminosa (de la luna nueva a la llena) y terminar el chaturdasi de la quincena oscura (de la luna llena a la nueva). Los meses de Magha (diciembre-enero) y Bhadrapada (agosto-septiembre) son los más auspiciosos. Durante la práctica deberá tomarse un solo alimento al día en cantidades limitadas”. El mantra de cinco sílabas deberá ser repetido quinientos mil veces, recordando todo el tiempo los diversos aspectos del Señor Shiva sentado en posición de loto con el creciente lunar y el río Ganges en su cabello enmarañado, su shakti sentada en su pierna izquierda y rodeado de sus servidores, realizando los mudras (gestos) abhaya (“no temor”, la palma derecha hacia el frente) y dador de dones (la palma izquierda hacia abajo). Debe ser adorado mentalmente como si estuviera situado en el corazón o en el plexo solar y el practicante debe estar sentado mirando hacia el este. Para el éxito de la adoración debe invitar a comer a cinco grandes devotos de Shiva en compañía de sus esposas, los cuales representan los cinco aspectos del Señor. Si un devoto repite este mantra mil veces al día durante mil días, puede obtener todo aquello que desee.
Satkshara mantra (mantra de seis sílabas) o Mula mantra (mantra básico)
Om namah Shivaya
Om saludos al Benévolo
Como el anterior pero se agrega la sílaba Om al principio. Es llamado mantra de seis sílabas en el Shiva Purana (Rudrasamhita 4, 65) o de seis letras (Vidyeshvarasamhita 20, 50). Este mismo texto dice que “la persona sensible siempre debe aplicarse ceniza (tres líneas horizontales en la frente, que representan a Shiva, la manifestación y el ser individual), adorar el lingam (símbolo anicónico de Shiva en forma de falo) y repetir el mantra de seis sílabas de Shiva” (23, 27).
Ashtaksharamantra (mantra de ocho sílabas)
Aum namaha Shivaya
Aum. Saludos al Benévolo
En este caso se pronuncia cada una de las letras que conforman la Pranava. Se relaciona con los ocho aspectos de Shiva: tierra, agua, fuego, aire, éter, Luna, Sol y el ser individual.
DOS HIMNOS
Junto con los mantras existen los himnos u oraciones llamados stotras. Éstos se cantan generalmente como preludio de los mantras; lo exterior antes de lo interior, las fórmulas de bendición y pretensión antes que los sonidos que unifican la mente. Aunque tanto las oraciones como los mantras favorecen un estado mental contemplativo, externamente difieren mucho. Los primeros despiertan una respuesta dentro de la mente del practicante. Las oraciones son llamamientos a una respuesta divina desde fuera. Esto es relativo a cierto nivel, pues en último término no existe diferencia entre “dentro” y “fuera”, ya que atman y Brahman son idénticos.
Se puede decir que los mantras son superiores a los himnos, pues además de que éstos transmiten significados conceptuales y se relacionan con un pensamiento dualista (“yo, el que adora y Tú, el adorado&rdquo
, contienen generalmente peticiones, las cuales están teñidas de deseos personales –triunfo, buena suerte, prosperidad, descendencia, etcétera–. Sin duda son superiores aquellos que piden conocimiento o inteligencia, pero evidentemente son mejores los mantras que emplean palabras cuyo significado es no conceptual y, por lo tanto, conducen más fácilmente a una forma no dual de pensamiento.
Estos son dos de los innumerables himnos dedicados al Benévolo:
Kailasarana Shiva chandramauli
phanindra matha mukuti shalali
karunyasindhu bhavaduhkha hari
thujavina shambho maja kona tari.
“¡Oh Señor Shiva! Tú, quien está sentado en el monte Kailasa y cuya frente está adornada por la Luna, que llevas al rey de las serpientes por corona y eres el Océano de la Misericordia y el destructor de la ilusión, sólo tú puedes protegerme. Me rindo a ti”.
Hetave jagatam eva samsararnava setave,
prabhave sarva-vidyanam Shambhave gurave namaha.
“Saludos al Señor Shambhu, la causa del mundo, el puente que permite cruzar el océano del samsara (el universo condicionado), el maestro de todas las disciplinas del conocimiento”.
Lecturas recomendadas:
Ganesha, el destructor de los obstáculos, Enrique Rojas G., Editorial Yug, México (libro y disco).
Mantras, palabras de poder, Kailash Vajpeyi, Editorial Yug, México (libro, disco y caset).
Visión de lo Divino, Eruch B. Fanibunda, Ediciones Sai Ram, México.
Gayatri, el mantra supremo, Ricardo Ortiz, Editorial Yug.
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