martes, 23 de octubre de 2007
J. P. G. V. Me ha enviado esta contestación a

Dawkins: la polémica 5 a





La esencia como característica metafísica es terreno de la teología. Las teorías científicas que explican la evolución de las especies analizan datos duros, es decir, analizan hechos y les dan una explicación que puede estar equivocada o no. Un paleontólogo puede estudiar columnas estratigráficas en distintos puntos de la tierra y puede ver en ella una franja de un color oscuro. Puede medir el tiempo que tiene esa franja de la columna estratigráfica y comprar todas las muestras descubriendo que tienen la misma edad. Puede ver que ese estrato está en la frontera de una extinción de especies en masa. Puede medir que tiene grandes cantidades de iridio. Con estos datos (hechos) construye una explicación (teoría) sobre el porqué, en esas columnas estratigráficas, hay un estrato con alto contenido de iridio. Hasta ahora los datos (hechos) parecen apoyar que fue un meteorito lo que golpeó la tierra dispersando el iridio del meteorito en toda la atmósfera terrestre (un verdadero fenómeno global) con la consiguiente extinción de los dinosaurios entre otras muchas especies. ¿Pudo haber ocurrido otra cosa? Conforme el conocimiento se acumula, la teorías se afinan o se deshechan, por lo que queda abierta la posibilidad de otras explicaciones plausibles. Los hechos no cambian: la presencia de iridio en un estrato de 65 millones de años y la desaparición de fósiles después de ese estrato. Las teorías pueden cambiar.

Si la esencia humana es espiritual no cabe la discusión de nada. Pero si la esencia humana se define por características definidas (hechos) podemos decir que la esencia es la de imaginar una idea y construirla en la realidad. Hasta ahora eso fue posible gracias a una estructura cerebral llamada corteza cerebral con un tipo especial de neuronas que se dan a la tarea de formar intrincadas redes llenas de circuitos por donde circulan diferencias de potencial (creo que somos la única especie que tiene esta característica). Esa es la base fisiológica del pensamiento. Pero qué haríamos sino únicamente pensar si fuéramos peces, no podríamos construir computadoras. Las manos libres con cinco dedos (como todo buen tetrápodo) opuesto el pulgar a los otros cuatro sí que nos permite hacer varios tipos de herramientas complejas. Entonces esas pueden ser las características que sean la esencia de Homo sapiens, pero ¿cómo puede esto tener relación con el aborto? La respuesta se tiene en la cultura que, desde un punto de vista evolutivo, también puede formar parte de la esencia de H. sapiens ya que su conducta es gregaria, forma sociedades y por tanto conductas diversas que mantienen los lazos en esas sociedades o cultura. No tiene que ver con criterios científicos, no los hay, el aborto es bueno o malo dependiendo de la cultura y de lo plática o estricta que sea. Nada más.

Bueno pues eso de la investigación forense, etcétera, es obtención de hechos, de pruebas para sustentar una o más teorías que juzgarán personas en el marco de la ley, no de la ciencia. La ciencia no puede decir si es un asesinato o no. Es absurdo decir que un embrión no está vivo. ¡Claro que está vivo! Pero ¿esto qué argumento es contra el aborto? Es algo redundante y vacío. Una vez más esos debates pertenecen al ocio. Los que no quieren abortar por la razón que se quiera no lo harán, no van a violar su código ético y moral pero ¿por qué impedir que otros, con distintos marcos éticos y morales, lo hagan? Eso es el meollo y no tiene que ver con la ciencia.

Por supuesto que el asesinato es una actitud antisocial que debe ser prevenida y castigada. Por eso la discusión tiene que centrarse en el marco jurídico y, hasta ahora, la víctima tiene que ser nato.

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