Mamá no lo sabe todo
Enrique Arias Valencia
Y yo tampoco. Estoy atascado en un punto de mi vida que sólo me demuestra que el reino del genio no es de este mundo. Hoy mi madre pasa parte de su tiempo mirando televisión, pero hace mucho tiempo, ella me enseñó a leer. Respeto su tiempo porque ella sabe cómo emplearlo mejor, pero ya no puedo mirar la televisión junto a ella. Prefiero la compañía de un libro.
Nada puedo hacer para remediar mi situación, pues yo mismo soy el retrato adolescente de mi madre, y a pesar de todo sólo busco a una mujer bella que me ame. Una contradicción en los términos según lo que he podido constatar. Dios es la idea más bella y la mujer es la criatura más hermosa. Mi alma sólo aspira a la belleza, por eso frente al desdén de la belleza, bien puedo preguntarme: “¿Qué es más bello que Dios y la mujer?” Y mi alma responde: “La libertad”. Por eso estoy de acuerdo con Federico García Lorca cuando afirma: “En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida”. Y por eso soy libre para alejarme de Dios, de la mujer y la belleza. Más allá de Dios está la razón, la libertad del pensamiento, porque en el tiempo primordial mamá me enseñó a pensar en algo cuando todo ha fallado.Tags: Enrique Arias Valencia, mamá, bebé