Correo electrónico al padre
29 de abril de 2006
Enrique Arias Valencia
Honrarás a tu padre y a tu madre.
Ex. 20,12
Hola, papá. En respuesta a tu misiva, en la que me preguntas sobre muchos y varios asuntos, entre los cuales me pides atisbos según mi parecer sobre la naturaleza de la verdad, es que recibes la presente. Espero que estés bien de salud cuando leas las líneas que siguen. En esta tarea, sólo una duda me asalta. A ti, el Gran Mogol, paladín de la religión inamovible ¿podré demostrarte qué es la verdad siendo que yo soy un ateo de convicción irresistible?
Pareciera que todo es un asunto del lenguaje. Debéis recordar papá, que en el despacho de Fausto, éste intentaba infructuosamente traducir la palabra “logos”. Menos prudente que Fausto, yo advierto que el Evangelio de San Juan no nos dice mucho al respecto, pues ¿qué era en realidad en un principio?
Quizá todo sea un asunto de matemáticas. Después de todo, en el frontispicio de la Academia de Platón se advertía “Que nadie entre aquí si no sabe geometría”. Veinticinco siglos después bien podemos preguntarnos: “¿Y a qué geometría deberíamos de serle fieles, para gozar de las enseñanzas del divino filósofo?” Pero, no son estos los sonidos, todavía.