miércoles, 28 de noviembre de 2007
El ateísmo absoluto

Enrique Arias Valencia

Sólo soy un aficionado. No soy un especialista de nada. Por eso, voy a citar de memoria, sin rigor académico, sin señalaros la página, sin siquiera estar seguro de dónde saqué esto que voy a deciros, buen padre. Pues bien, parece que fue Dostoyevsky quien afirmó que si Dios no existe, entonces todo está permitido. A primera vista las palabras del célebre escritor ruso son una invitación al libertinaje. Y sin embargo, tiempo ha que yo he querido darle a esa frase otro cariz. Si todo está permitido, entonces también está permitido creer en Dios, aunque Dios no exista. Y eso sí es una hazaña. Si Dios no existe, entonces todo está permitido, hasta ser un hombre decente, sin necesidad de forjar la moral con base en el temor a un Dios ausente. Después de todo, parece que el pecado permanente de Dios es de omisión. Dios nunca está cuando realmente se le necesita.
Nietzsche me enseñó quién es la única persona esclarecida de todo el Nuevo Testamento. Es Poncio Pilatos cuando se atreve a preguntar: “¿Qué es la verdad?” ¿Puede pues, un ateo adorar a la verdad sea esta lo que sea, un demonio incluso? Por primera vez en mi vida, el ateísmo absoluto ya no es un lejano ideal. Si los mandamientos fueran “Honrarás a Dios sobre todas las cosas”. Y “Amarás a tu padre y a tu madre” quizá no sonarían tan extraños a mis oídos.

Tags: papá, Enrique Arias Hermida

Publicado por Ariastoteles @ 1:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios