viernes, 30 de noviembre de 2007
Apocalipsis cum figuris

Enrique Arias Valencia

Fausto, siempre Fausto. En un banquete de filósofos, endrinas más, endrinas menos, lo mejor de la lógica aún está por venir. El error hace el trabajo sucio; el azar hace lo demás. Ambos son un par de eficientes trenzas del destino. Todo en esta vida no son más que enredos que nos sujetan con hilos firmes e invisibles. Y ya lo dijo el buen Heráclito: “Los hilos invisibles son más fuertes que los visibles”. Y según Heráclito también, ser y pensar se identifican en el devenir. En este orden de ideas de los bucles, y para hacer divertida esta vida nos dice Hofstadter que: “El fenómeno del «Bucle extraño» ocurre cada vez que, habiendo hecho hacia arriba (o hacia abajo) un movimiento a través de los niveles de un sistema jerárquico dado, nos encontramos inopinadamente de vuelta en el punto de partida”. Por poner un ejemplo digno del exigente paladar de vuestra merced, y pido perdón por poner frente a vos de nuevo mi ateísmo sui generis, pero sé bien que preferís un ejemplo literario antes que matemático. He aquí, pues, papá, mi humilde ejemplo de lo que yo creo que es un «Bucle extraño» de mi autoría: “Imaginemos que Dios no ha existido nunca. Entonces Dios no podría morir, porque lo que nunca ha comenzado no se puede terminar. Bien dice Baudelaire que: «Dios es el único ser que para gobernar el universo ni siquiera tiene necesidad de existir». Por supuesto que me basé en la Alicia de Carroll.
Papá: es conocido por ti el hecho de que mi estima por la música ha menguado mucho en este año. Sin embargo, y para hacer una respetuosa concesión con tus incontrovertibles creencias religiosas, quisiera poner a vuestra consideración un nuevo ejemplo de un «Bucle extraño» que no ofenda las creencias de las personas piadosas como vos. Procede del Post Scriptum de mi tesis de licenciatura, y dice a la letra: “Este argumento es wagneriano. Nada de lo que es wagneriano es beethoveniano. Todo lo que es beethoveniano es válido. Por lo tanto, este argumento no es válido. Y sin embargo, lo es”.


Papá:
Espero que lo que siga a esta carta, el resto, no sea silencio.
Para despacharse durante la aurora del 18 de mayo de 2006.


© 2006 Enrique Arias Valencia

Tags: Enrique, Arias, Hermida, Valencia, papá

Publicado por Ariastoteles @ 1:00
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