Nuestro país se distingue por ser un crisol de tradiciones de los más variados orígenes, si bien destacan dos: el prehispánico y el español. El día de muertos se celebraba en México desde antes de la llegada de los europeos a América, y la fecha en que se festejaba coincidía con la fiesta de los fieles difuntos de Europa. Los primeros días de noviembre, e incluso los últimos de octubre, los campos del sur del Distrito Federal se cubren de amarillo: son las flores de cempasúchil, con su característico aroma. Por eso las ofrendas a los muertos incluyen estas plantas y el color amarillo naranja: papel picado, comida y bebida que gustaba el difunto en vida y la foto del protagonista, a quien está dedicada la ofrenda. Las veladoras, el pan de muerto, las calaveritas de azúcar y las calaveras en forma de poema también integran esta importante tradición. La Catrina creada por José Guadalupe Posada se ha convertido en un emblema de estas fechas. Los panteones se visitan para festejar a los muertos y mostrarles su ofrenda. En algunos lugares de provincia se acosumbra dejar un camino de pétalos para que el difunto encuentre el camino de regreso desde la casa de los deudos, al panteón. En sitios como Mixquic se engalanan las tumbas con flores, velas y veladoras. En algunos lugares, como Mixquic, la celebración abarca de la mañana del 31 de octubre a la noche del 2 de noviembre. El 2 de noviembre se celebra en todo el país los fieles difuntos.
Esta reconfortante el articulo, pero parece guia para turistas que solo saben del Jaloguin. El articulo es bueno pero como que te dio flojera echarle mas. Saludos.