viernes, 28 de diciembre de 2007
Enrique Arias Valencia

Según los cristianos, estaba por comenzar el siglo I de nuestra era, cuando unos magos de Oriente, haciendo unos cálculos astronómicos, llegaron a la conclusión de que el Salvador de los hombres estaba por nacer, porque vieron su estrella en Oriente, y querían adorarlo. Tomaron sus monturas, y se dirigieron hacia Palestina. Ahí preguntaron al rey Herodes si sabía dónde nacería el nuevo rey. Sin embargo, Herodes creyó que el bebé anunciado iba a derrocarlo, por lo que consultó con los sumos sacerdotes y sabios dónde nacería el nuevo rey. Los sabios informaron a Herodes, quien mandó llamar a los magos y les pidió que cuando averiguaran dónde estaba el bebé, le avisaran a él para que Herodes también le fuera a rendir homenaje. Después de escuchar a Herodes, los magos partieron y la estrella que los precedía los guió hasta Belén, donde se detuvo. Los magos adoraron a Jesús. En sueños fueron advertidos de la maldad de Herodes, y regresaron por otro camino a sus tierras. Al verse engañado por los magos, Herodes se llenó de ira y mandó asesinar a todos los niños menores de dos años, para intentar evitar que el nuevo rey creciera. Dice la tradición cristiana que así se cumplió la profecía de Jeremías que dice:

En Ramá se oyó una voz,
hubo lágrimas y gemidos:
es Raquel, que llora a sus hijos
y no quiere que la consuelen,
porque ya no existen.


A los niños que mató Herodes se les conoce como los santos inocentes, y se celebran el 28 de diciembre. Sin embargo, el padre del Salvador había sido advertido en sueños que debía partir a egipto, y así escapó a la matanza.

Tags: Santos inocentes

Publicado por Ariastoteles @ 19:33
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