martes, 25 de diciembre de 2007
Adeste fideles

Enrique Arias Valencia

Adeste fideles, laeti triumphantes
venite, venite in Bethlehem.


Dios es un músico y su sinfonía es el mundo. En estos tiempos navideños seguramente han escuchado el Adeste fideles, un villancico que según dice la letra se llama a los fieles a reunirse triunfantes porque en Belén ha nacido el Salvador. Para que pudiéramos escuchar el Adeste fiedeles con coros, orquesta, casacabeles y órgano, hubieron de pasar muchas cosas.
Éste es el villancico más antiguo que existe, y la versión original forma parte del repertorio asociado con el canto gregoriano, llamado así porque en la Edad Media el papa Gregorio Magno mandó recopilar todas las melodías cristianas que se cantaban a todo lo largo de Europa. El papa no las escribió, pero su esfuerzo por reunirlas en un solo catálogo le merecieron que éste llevara el nombre del papa. La tradición atribuye a San Buenaventura el texto del Adeste fiedeles.
Según las normas de la Iglesia el canto gregoriano debe entonarse por un coro masculino a una sola voz, y por lo tanto monódica. Eso quiere decir que no tiene acompañamiento, y ni siquiera el órgano puede intervenir con la más mínima melodía. El canto gregoriano nos brinda una profunda experiencia espiritual, sus notas invitan a relajarnos. De hecho algunas personas escuchan canto gregoriano para meditar.
Sin embargo, cuando llegó el Renacimiento a Europa, muchos artistas se volvieron científicos y viceversa. Una de las primeras cosas que descubrieron es que se podía cantar al mismo tiempo con la intervención de varias voces. Algunos cantantes eran tenores, otros eran barítonos, y por supuesto, no podían faltar los bajos. Después se dieron cuenta de que los cantantes no tenían por qué cantar exactamente lo mismo, así por ejemplo, mientras unos decían una cosa, otros podían prolongar la nota con una sílaba. Al cantar tres voces diferentes nació la armonía musical.
Durante la Edad media estuvo prohibido que las mujeres cantaran en la misa; pero una de las transformaciones más importantes del Renacimiento fue la introducción de la voz femenina en la música religiosa, si bien la Iglesia no estaba del todo convencida de aquellas novedades.
Los científicos-artistas del Renacimiento salían a las calles a aprender del pueblo. La música profana era cantada por todos: hombres y mujeres. También se incluían instrumentos como la pendereta, las castañuelas y los cascabeles. Los villancicos se llaman así en honor a los villanos, la gente de las villas. Y el pueblo dio algunas lecciones de música a los cardenales y a los músicos de los cardenales. Dice un villancico:

Los pastores a Belén
corren presurosos
y llevan de tanto correr
los zapatos rotos.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! qué alegres van
con la pan, pan, pan,
con la de, de, con la pan
con la de con la pandereta
y las castañuelas.


Gracias al Renacimiento la soprano, la mezzo y la contralto se incorporaron a la música sacra. De hecho, la voz femenina se convirtió en la favorita de los compositores debido a su cristalino y etéreo carácter. Y algo muy curioso estaba por suceder en la historia de la música. Había ciertos hombres jóvenes cuya voz era igual o incluso mejor que la de las sopranos. Estos hombres de voz celestial recibieron el nombre de su voz debido a su condición biológica. Por supuesto, nos referimos a los castrati. Y se llegaron a escribir óperas enteras en donde todos los papeles femeninos debían ser interpretados por castrati.
Por fin, John Reading en el siglo XVIII escribió la música del Adeste fiedeles tal como la conocemos hoy.
La Iglesia terminó por admitir que los inventos de la nueva música eran muy buenos, y muy pronto se hicieron arreglos de canto gregoriano con base en las innovaciones. Por supuesto, faltaba todavía un detalle: la misa se decía en latín, pero el pueblo no lo hablaba. Por fin, después del Concilio Vaticano pudimos saber de qué trata la misa porque se tradujo a nuestro idioma.
Cantar en un coro compuesto por hombres y mujeres, con acompañamiento orquestal nos habla de la unidad fundamental del género humano. Como dicen Schiller y Beethoven en la Novena Sinfonía al referise a la alegría: “Todos los hombres se hacen hermanos al amparo de tus cálidas alas”. La armonía que reina en la música es la que reina en el ambiente del templo. La música coral es expresión patente de la melodía de las esferas. La poesía nos dice con palabras aquello que las notas nos dicen con sus acordes. La letra de los himnos se recita con el brío plasmado en el ritmo de la partitura. ¿Qué nos dice la letra del Adeste fideldeles?
En la actualidad a algunos coros les gusta cantar el Adeste fideles en español. Ésta sería otra adaptación de la melodía original. Por todas estas transformaciones podemos decir que el Adeste fideles es canto gregoriano, y también es un villancico. Para terminar, damos la letra en los dos idiomas, una mera cuestión de gusto. Y feliz Navidad.

Adeste fideles, laeti triumphantes,
venite, venite in Bethlehem.
Natum videte Regem angelorum,
venite adoremus, venite adoremus, Dominum.
En grege relicto humiles ad cunas
vocati pastores aproperant.
Et nos ovanti gradu festinemus.
Venite adoremus....
Aeterni Parentis splendorem aeternum
velatum sub carne videbimus,
Deum infantem pannis involutum.
Venite adoremus....
Pro nobis egenum et foeno
cubantem piis foveamus amplexibus;
sic nos amantem quis nos redamaret?
Venite adoremus.....

Venid fieles, gozosos, triunfantes;
venid, venid a Belén: mirad,
ya ha nacido el Rey de los ángeles.
Venid y adorémosle, ¡venid y adorémosle!
Ved cómo, dejando sus rebaños,
unos humildes pastores se acercan.
También nosotros celebremos
gozosos su venida, venid y adorémosle.
Al resplandor eterno del eterno Padre
escondido bajo el velo de la carne
veremos a un Dios niño en pañales envuelto.
¡Venid y adorémosle!
Por nosotros se ha hecho pobre
y descansa sobre pajas; démosle cariñosos abrazos
¿Al que así nos amó quién no le amará?
¡Venid y adorémosle!


BREVE HISTORIA DE LA MÚSICA CORAL
Cantata BWV 147, Jesús alegría de los hombres de Bach. Con el lenguaje del barroco, Bach cuenta las relaciones entre el Salvador y la felicidad humana.
El Mesías de Haendel. Expone con citas de pasajes bíblicos la historia de la salvación según el cristianismo. Del periodo barroco. Incluye el célebre “Aleluya”.
La Creación de Haydn. Con el lenguaje del clasicismo habla de cómo Dios formó el mundo según la tradición judeocristiana.
Misa de coronación de Mozart. La corona a la que se refiere Mozart se ciñe sobre el corazón del creyente que sabe que Dios ama a todos los hombres.
Novena sinfonía de Beethoven. Todos hemos cantado alguna vez el himno “A la alegría” que forma el finale de la obra. “Escucha hermano la canción de la alegría” dice una de las más célebres traducciones.
Segunda sinfonía, Resurrección,de Mahler.
Octava sinfonía de Mahler. Mil cantantes interpretan y reinterpretan el himno gregoriano “Veni Creator Spiritus”. En la segunda parte, Mahler incluye el final del Fausto II de Goethe.

Tags: Navidad, Adeste fideles

Publicado por Ariastoteles @ 0:00
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios

Bellísima tu reseña, llega al espíritu con toda la fuerza de la canción misma. Te felicito.

Carolina Otero

Publicado por Invitado
lunes, 05 de julio de 2010 | 20:57