domingo, 30 de diciembre de 2007
La pequeña Lily se acerca hacia mí con una sonrisa. En sus ojos brilla la inocencia. Sus manitas están sucias de tanto jugar. La niña comienza un baile improvisado, y de pronto, de su cuello asoma un diminuto crucifijo. No puedo evitar hacerme la pregunta. ¿En realidad se trata de un abuso mermar la libertad de los niños, pues antes de poder elegir, les colocamos imágenes religiosas en sus cuerpecitos? Muy bien, nosotros damos por hecho que los niños pertenecen a la religión familiar, pero ¿creen los niños en Dios? En el fondo, Dawkins se equivoca porque tiene razón en un punto: no hay niños cristianos porque tampoco hay niños dawkinsianos. Los niños viven en el Paraíso, y las serpientes del conocimiento científico sólo pueden envidiarlos. En consecuencia, la queja de Dawkins es inútil.




The Dawk delusion

Tags: bebés, Dawkins, pedagogía

Publicado por Ariastoteles @ 2:00  | Ulises Lily
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