Una herida en la piel tarda en sanar un par de días. Mi mente, más lenta y más tonta, no puede sanar la herida de un golpe moral que recibí hace años. Si me dieran a escoger, me gustaría gozar del privilegio de la razón, como muchos hombres enteros lo han tenido. Ése es el significado de Atenea, la diosa racional por excelencia. Por eso también el ideal de persona que aspiro cultivar es el de aquel que ejerce la autarquía, es decir, el gobierno racional de uno mismo. Hacerse responsable de uno mismo es el primer paso para madurar la mente. En cuestiones políticas soy un anarquista moderado de derecha, algo que mi tocayo Rojas llama “a un paso del anarca”, basándose en Jünger. Un genial amigo que ha leído mis ensayos recientes me ha llamado “anarquista súper moral” y eso es lo que quiero ser. ¿Cuál es la postura política de mi hermano? La respuesta es crucial, porque la sociedad sólo puede construirse con la cooperación fraterna.