viernes, 07 de diciembre de 2007
Rosa Gallarda
Enrique Arias Valencia


Las relaciones entre ciencia y emociones

Extraño a las profundidades de la filosofía puramente especulativa, mi ensayo sobre el Cosmos es la contemplación del Universo, fundada en un empirismo razonado; es decir, sobre el conjunto de hechos registrados por la ciencia y sometidos a las operaciones del entendimiento que compara y combina.
Alexander Von Humboldt


Conocer algo plenamente implica tener un contacto emocional con ello. En realidad, lo que nos emociona, lo conocemos, y lo que no nos emociona, no lo conocemos. Por lo tanto para aprender algo no hay nada mejor que emocionarse con ello.
El comienzo de toda emoción está en los sentidos, por eso para conocer es preciso recurrir a los sentidos, esto es, el saber de la experiencia. A los niños se les pueden enseñar muchas cosas, pero sólo llegarán a conocer ya amar aquellas con las que hayan tenido un contacto emocional agradable.
En contraste, a veces la educación de los niños consiste en abandonar las cosas a la memorización mecánica, y entonces los niños se pierden el contacto con la ciencia empírica y razonada.
El lógico Alfred North Whitehead critica el hecho de que en la escuela los niños aprenden cosas sin verlas, lo cual es nefasto para la memoria. En sus propias palabras:
“Somos en exceso librescos en nuestros hábitos escolares… En el jardín del Edén, Adán vio a los animales antes de darles nombres: en el sistema tradicional, los niños nombran a los animales antes de verlos”.
Es así que la experiencia enriquece a la razón, y uno de los dones más grandes de la experiencia es la emoción que la acompaña.
Uno de los lugares en donde podemos ver el gran beneficio que puede tener para la educación el recurso emocional es en la enseñanza de las matemáticas. Por lo regular a los niños sólo se les habla de los números como si sólo fueran cantidades desprovistas de cualquier otra característica.
Cuando a los niños se les muestran las relaciones que existen entre la geometría y la experiencia, lo mejor es que puedan sentir qué es un círculo, qué es un diámetro, qué es una circunferencia. Nada mejor que los materiales coloridos para mostrar las figuras geométricas.
Lo mismo podemos afirmar de la aritmética. Las sumas y restas pueden explicarse mejor con manzanas, como dice un refrán.
Otro punto importante es el amor por el conocimiento. Transmitir la pasión por aprender es uno de los recursos más importantes del pedagogo. La ciencia puede ser algo apasionante, si nos proponemos tratarla en forma amena.


Gracias, prima Rosa

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Publicado por Ariastoteles @ 1:00
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