Lily y Gerardo se dirigen a la panadería. Lily escoge un pan, su hermano le pide que muestre cuánto dinero tiene para pagarlo. Sonriendo, Lily muestra en la palma de su mano una pequeña moneda. Gerardo le advierte a su hermanita que no le alcanza para cubrir el costo de la pieza. Yo me ofrezco a pagar la rosquilla de Lily. Aceptan. Los niños se retiran de la panadería con unos panecillos y un pasito veloz los regresa al puestecito.