Äriastóteles Platónico

domingo, 30 de diciembre de 2007

Ulises Lily mayo 2007 sección 6/8, 5:50
Enrique Arias Valencia

20 05 07

Hoy como es domingo no veo a Lily. Más tarde, voy a escuchar al Coro Cantus Hominum.

21 05 07

Lily me pelea una edición en rústica de la Carta Atenagórica de sor Juana. Llora al no podérmela arrebatar. Después, para contentarla, le arrojo avioncitos de papel. Los junta y los guarda. Alguna vez también llevaré un libro que tiene un retrato de sor Juana en la portada. Lily aprenderá a identificar a la monja poetisa. “¿Quién es?” Y la bebé responde con voz ronquita: “Sor Juana”.

22 05 07

Mamá, papá, mi hermano y yo. Nos vista Ángel. Más tarde, Visito a Rosa Angélica.

Los niños le arrebatan los juguetes a Lily. Yo le compro un carrito y se lo obsequio.

23 05 07

Lily y Hugo con su bolsa de juguetes. La niña toma un diminuto personaje y me lo entrega en silencio. Durante unos seis meses, la entrada del metro estará salpicada por los juguetes de los niños: camiones, carritos, luchadores, personajes de las caricaturas, cartas y trompos.

Movimiento rotatorio, la bebé protege el trompo entre sus manos: le sorprende que gire, y quiere conservar su giro. Sus brazos hacen eco de su intención, hasta que el giro se apaga. Ahora percibo que a la bebé y a mí nos abraza también un mundo familiar. A la izquierda está el puesto que otrora ocupara la abuelita. Ahí se venden dulces y refrescos. Enfrente, a la derecha, está el puesto de los padres de Gerardo, Hugo y Lily. Aquí se ofrecen lentes y relojes. A la izquierda, en un puesto de metal, puertas abatibles al amanecer, atiende el matrimonio de los señores que preparan jugos y licuados. Amplia plaza, los mármoles de los escalones, las rejas formadas por hexágonos del pórtico del metro, son panales de hierro, seguidas por las altas paredes, castillos de sobrio trazo. Este será el pequeño mundo de Lily y sus hermanitos, mundo al que yo perteneceré durante un fluxible instante, para seis meses después, desvanecerme para siempre de la vida de estos pequeños niños.

Si seguimos ampliando el círculo que engloba los puestos del metro y el metro mismo, llegaremos a cubrir con éste la casa de mi madre y el trabajo de un amigo, en diámetro continuo, siguiendo Arcos de Belén y más allá, mi trabajo. Círculo verdaderamente máximo, el mundo entero que se cubre en un punto, abrazo fraterno de la humanidad entera en un solo mundo.

Tags: bebé

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