lunes, 24 de diciembre de 2007
Ensayo de sustitución

Enrique Arias Valencia

La Brújula Dorada es un nuevo género literario, y como tal adolece de las fallas de las empresas jóvenes. La Brújula Dorada es ateísmo fantástico para niños. Esa es la novedad. Si bien el autor no está a la altura de su obra (en reciente entrevista aseguró que no sabe si Dios existe o no existe), se descubren fácilmente los elementos del humanismo secular del escritor. Por ejemplo, cuando Lord Asriel anuncia que ha descubierto un mundo paralelo al suyo, y comunica su hallazgo al Magisterio, se hace eco metafórico de la saga de Galileo Galilei cuando Fra Pavel exclama que eso es una herejía. La ciencia se incorpora así a los mitos de la literatura fantástica.
Por supuesto que Dios no existe si el daimonion (alma) de un individuo se destruye junto con él cuando llega la hora de la muerte, cosa que sucede en el libro Luces del Norte, que inspiró a la película que nos ocupa. Incluso, cuando Lord Asriel comunica su descubrimiento de un mundo paralelo, apunta que en dicho mundo (¿el nuestro?) los daimonion de sus habitantes se encuentran dentro de ellos. Lord Asriel elucubra: quizá haya mundos con seres sin daimonion y mundos son daimonion sin seres. Hay, por lo tanto, la posibilidad de que existan mundos con seres sin alma, hipótesis que da por buena el ateísmo.
Cuando la bruja Serafina Pekkala le dice a una suerte de Mark Twain muy posmoderno que “Ésta es una batalla por el libre albedrío”, se deja entrever una suerte de alianza entre el ateísmo, el agnosticismo, el gnosticismo dualista y por qué no decirlo, la brujería.
¿Qué nuevas barbaridades y aciertos nos dejará este nuevo género literario creado por Philip Pullman? Sólo el tiempo lo dirá. Lo que se busca es sustituir los valores cristianos por lo valores seculares en los niños.

Tags: La Brújula Dorada, ateísmo, daimonion, Philip Pullman, Serafina Pekkala

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