Las enfermedades invisibles
Paracelso
Distribuciones Fontamara
México, 128 págs.
Muchos recuerdan a Paracelso como un alquimista poderoso y por lo tanto, embriagado del oscurantismo medieval. Sin embargo, en este tratado tenemos contacto con una faceta de Paracelso que nos sorprende y cautiva por su valiente carácter científico. Lo que Paracelso propone en Las enfermedades invisibles es de importancia capital para la medicina moderna. Según el genio suizo, las enfermedades pueden ser causadas por agentes externos. Paracelso identificó muchas enfermedades y dispuso que pueden tratarse con sustancias químicas, vegetales u obtenidas por medios artificiales. La curación depende de la evaluación de los efectos de las sustancias en el paciente, y el médico debe estar al pendiente de la evolución de la enfermedad a lo largo del tratamiento. Incluso, Paracelso no pierde la oportunidad de criticar los exorcismos y demás métodos de la iglesia para tratar las enfermedades que ahora catalogaríamos como metales.
Sin embargo, Paracelso era un hombre con un espíritu que había descubierto la unidad en la diversidad, y sabía que la naturaleza no se agota en el mundo de la materia. Por eso su tratado también nos habla de alquimia, de demonios y movimientos del alma, e incluso anticipa a Freud en muchos de sus postulados sobre la mente, en especial sobre el sentimiento de unidad. Pero donde Freud sólo ve un malestar en la cultura, Paracelso nos dice que el microcosmos, el hombre, es un reflejo del macrocosmos, el universo. Y si se conocen las leyes que gobiernan a uno, se conocen también las leyes que gobiernan a otro. El objeto de la medicina es la salud, y el hombre cuenta con el poder para que la enfermedad invisible también guarde silencio.