Tras la muerte de Dios la única ética es la estética, por lo tanto, aunque haya quienes no quieran creerlo, todas las cosas malas son feas, si bien es cierto que no todas las cosas feas son malas.
La preocupación por la belleza no es cosa superflua. Está oculta en la vida misma. Por eso, hasta hay un comercial que dice "salud es belleza" y es cierto: la salud es bella, la enfermedad es fea; la honradez es bella, la corrupción es fea; los condominios son feos, las casas unifamiliares son bellas.
Metafísicamente hablando, a la única que podemos permitirle que sea fea es a la verdad, y vaya que ella insiste en ser fea y amarga. Es por eso que la verdad no nos hace libres. La única que nos hace libres es la belleza. Y la belleza nos hace libres cuando nos esclaviza.
Ahora bien, desde un punto de vista físico, las personas pueden ser bellas sin ser necesariamente buenas, o feas sin ser necesariamente malas. Sin embargo, siempre es más agradable a la vista una persona bella que una fea.