Äriastóteles Platónico

sábado, 10 de mayo de 2008

Nos concibió en su vientre. Nos enseñó a amar la vida, prendidos aún del cordón umbilical. Nos regaló el primer aliento. Nos cobijó en su regazo. Después, su mano condujo nuestros primeros pasos. Cuando llegó el momento, nos llevó a la escuela, y esa misma tarde nos recibió de vuelta en sus brazos tras el primer día de colegio. Lavó nuestras primeras prendas. Fue a nuestro primer partido de futbol. A nuestras hermanas les enseñó a cuidar su aspecto, y ellas de inmediato aprendieron los consejos. Con los chicos le costó más trabajo inculcarles el hábito de lavarse los dientes después de comer; pero jamás renunció a sus esfuerzos. A veces creímos que nos faltaba su ánimo para seguir luchando en esta vida, y entonces supimos valorar cada momento que ella compartió con nosotros cuando éramos pequeños. De pronto, supimos que mamá estaba cansada, y entonces tomamos poco a poco las responsabilidades que ella tenía. Y descubrimos que besar su rostro cruzado de arrugas era tan tierno como recibir el primero de sus besos, hace mucho, mucho tiempo. Feliz 10 de mayo.


Tags: mamá

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