18. Yo no estudié derecho porque tengo una predisposición natural a tolerar lo decisivamente pernicioso, delirante y nocivo. No creo que sea cobarde o estúpido abstenerse de juzgar los actos de los hombres si no está en mi alma la vocación del fiscal o del juez. Que el juez juzgue, que el fiscal acuse, que la policía castigue y que a mí me sea permitido adorar a todos los dioses.