Si bien no creo en Dios eso no me hace ateo, del mismo modo que si digo que no creo en los políticos no me lleva a creer que los políticos no existen. Yo no creo en Dios porque no confío en él, aunque también creo que “el mundo está lleno de dioses” y a veces supongo que al menos uno de ellos me es favorable. Y ni hablar de las diosas: hay por lo menos una, que sí está conmigo.
Enrique Arias Valencia
Un video que celebra el libertinaje de la imaginación antes que el arte