sábado, 21 de marzo de 2009



Ahora mi alma puede gozar en la Nada,
pues no me seduce en su vuelo
la pompa de los Cielos,
ni en las cavernas viles
me asombran los tormentos del Infierno.
 
 
Vanidad que no es vanidad.
Aunque todo en este mundo
es vanidad.
Es polvo entre la luz, es nada.
 
La Nada es mi refugio,
vana sombra de mis sueños.
La Nada es el reposo del ateo.
De la gloria de los justos no siento celos,
ni me asustan los pesares eternos.
 
Porque bien mirado, yo
sólo soy una nube que se desbarata
en medio de una rima ingrata.
 
 
Enrique Arias Valencia
primavera 2004


Tags: poesía, nihilismo

Publicado por Ariastoteles @ 1:00  | Poesía
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