sábado, 28 de noviembre de 2009
 

Tao Te King

Lao Tse

Editorial Yug

México, 104 págs.

 

¿Qué se puede decir del Tao Te King que no se haya dicho ya? Arriesgaré una hipótesis: éste es un libro divertido, desenfadado y que fue escrito con muy buen humor. Las deliciosas paradojas que plantea nos hacen sonreír, y nos descubren que podemos ir por la vida siguiendo un camino que nunca se ha trazado. Por eso, los eruditos poco o nada pueden hacer para guiarnos en el camino iniciático del Tao. Más bien es la intuición poética, juego de luces del espíritu, la que nos conducirá a descubrir el significado de las palabras que dicen: "El gran misterio surge del eterno dar sin apropiarse, de brindar sin esperar retribución, de conducir sin dominar". No cabe duda de que la sabiduría es la única actividad en la que se puede compartir con todo el mundo y que nos hace gozar de los beneficios de aquello mismo que repartimos a los demás.

El libro comienza advirtiéndonos que "El Tao que se pretende expresar no es el Tao eterno" y también nos exhorta a descubrir que el nombre no es la cosa, o que, en todo caso, el nombre no es un atisbo de la eternidad. Parece que Lao Tse nos habla de que las cosas pueden salir de la nada, y que por medio de las apariencias conoceremos la realidad. Su pequeño tamaño lo hace ideal para que su gran sabiduría nos acompañe en todos nuestros viajes.

Sus enseñanzas morales: "devolver bien por mal" son joyas que muchos hemos escuchado, pero ahora se muestran con el esplendor de aquello que, por sencillo se revela como auténtico: el universo es una madre amorosa, pero siempre desconocida.


Tags: reseñas, libros

Publicado por Ariastoteles @ 0:00  | Reseñas de libros
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