Dios se derrumba frente a la exigencia de lo real. Sin embargo, quizá sea necesrio aclarar que el Dios que se derrumba es el Dios de los filósofos, no el Dios de los creyentes. En todo caso, lo que se derrumba es la confianza en el Ser parmenídeo, inmóvil, finito y redondo. Äriastóteles Lumínico