viernes, 20 de noviembre de 2009

De la pluma de Enrique Arias Valencia

Cuando Porfirio Díaz llegó a la presidencia de la República en 1876, había luchado mucho para evitar que los presidentes se reeligieran porque decían que así no podía progresar el país. Sin embargo al terminar su primer periodo presidencial, asignó a Manuel González como su sucesor, mientras cambiaba la Constitución para poderse reelegir de forma indefinida.

Así, nuevamente en 1884, asumió el poder que estaría en sus manos hasta 1911. Durante este largo periodo, que duró más de 30 años, el país progresó en muchos aspectos, pero a costa del sacrificio y la calidad de vida de la mayoría de la gente que vivía explotada por unos cuantos, a quienes Díaz otorgaba el privilegio de tener latifundios, haciendas, dinero, poder y riqueza.

El pueblo estaba cansado y gracias al impulso de la educación, una nueva clase media formada por profesionales, maestros y empleados del gobierno había surgido y estaban en contra de injusticias que se cometían contra el pueblo. La revolución mexicana fue la primera del siglo XX.

Entre ellos destacó Francisco I. Madero, quien empezó su campaña presidencial con mucho éxito, tanto que Porfirio Díaz lo mandó encarcelar para que en las elecciones de 1910, no ganara la contienda.

Madero se fue a Estados Unidos para poder elaborar con cuidado el Plan de San Luis, que establecía la no reelección, el desconocimiento al gobierno de Porfirio Díaz e invitaba al pueblo mexicano a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 a las 6 de la tarde.

La Revolución Mexicana estalló puntualmente y fue apoyada por varios caudillos como Emiliano Zapata en el estado de Morelos, quien quería que los indígenas recuperaran sus tierras, Francisco Villa y Pascual Orozco en el norte del país y otros revolucionarios en casi todos los Estados de la República.

Ante esta situación, Porfirio Díaz renunció a la presidencia y se fue a París, en donde murió años más tarde. Francisco I. Madero asumió la presidencia

Mucha gente del pueblo ya había advertido que Madero sólo buscaba sustituir a Díaz para implantar una política que sólo suavizaría las medidas económicas anteriores, mas sin modificarlas. Pero al ver que Madero era demasiado débil, también se supo que podía ser eliminado, lo que finalmente pasó (decena trágica), fue traicionado por Victoriano Huerta (el cual hubiese sido la envidia de Porfirio Díaz).

El gobierno de Huerta fue tiránico, nadie lo quería y Venustiano Carranza elaboró el Plan de Guadalupe para desconocer su gobierno, por lo que Huerta se tuvo que ir a Europa y después a Estados Unidos desde donde preparaba una invasión con ayuda del gobierno alemán, pero fue aprehendido y murió sin lograr sus propósitos.

Villistas enfretados contra Carranza, zapatistas que proclaman que "La tierra es de quien la trabaja", hasta que Venustiano Carranza asumió el poder en 1915. Los actos serán coreados en cantos revolucionarios entre guitarras, sombreros y carabinas. Nace así una estética que forjará una personalidad nacional que todavía hoy nos identifica alrededor del mundo

Carranza trató de mantener la paz del país, pero no fue fácil. Formó un congreso para reformar la Constitución de 1821 y elaborar la de 1917, la cual, tantas veces enmendada, aún hoy nos rige.

En 1919 fue asesinado Emiliano Zapata y la lucha armada de la Revolución Mexicana duró hasta 1920. Respaldados por el Plan de Agua Prieta, los sonorenses y jefes militares se rebelaron y obligaron a Carranza a salir de la ciudad de México.

Cuando iba rumbo a Veracruz, en el pueblo de Tlaxcalantongo en Puebla, Carranza fue emboscado y asesinado. El pueblo quedó en manos de un nuevo dirigente, Adolfo de la Huerta y la lucha armada terminó, aunque todavía pasarían varios años para lograr la tan anhelada paz.

La revolución no termina, se interrumpe con la llegada de los presidentes generales que imponen un Maximato. Sin embargo, el espíritu de México se ve renovado por la labor de políticos y artistas que hacen las veces de comadronas del nacimiento de un México nuevo: Vasconcelos encarga a Diego Rivera su primer trabajo monumental, con lo cual nace el muralismo mexicano. El cine de la época de oro se da el lujo de encargar una partitura a Silvestre Revueltas. El pueblo les canta a la Adelita y a la Rielera, acompañados por carabinas 30 30.


Tags: México, Revolución

Publicado por Ariastoteles @ 1:00  | México
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