Enrique Arias Valencia
Dice Sócrates al final del Hipias: "Las cosas bellas son difíciles". Encuentro a Spinoza muy bello y muy difícil. A lo difícil lo encuentro espinoso. Luego, Spinoza, por bello, es espinoso, como una roja rosa.
Si bien la idea de colocar a Spinoza entre los panteístas me parece muy descabellada, también he encontrado puntos de empate entre la Ética demostrada según el método geométrico con el panteísmo.
Ya Bertie* había advertido que aquel que es místico no distingue entre bien y mal. Y aquel que es místico desemboca en el panteísmo. Y pues nuestro Benedicto sostenía que:
"En cuanto a los términos bueno y malo, estos no indican cualidades positivas en sí mismas, sino que son simplemente modos de pensar o nociones que nosotros formamos al comparar unas cosas con otras.
Así una misma cosa puede ser al mismo tiempo buena, mala o indiferente. Por ejemplo la música es buena para aquel que es melancólico, mala para el que lleva luto y para el que es sordo no es buena ni mala".
¿Será buena la música para aquel que es alegre? ¿Es la música un valor moral o es un valor estético?
A pesar de los esfuerzos de Nietzsche, de Spinoza y hasta de mi consejera espiritual de convencerme de que no existen ni el bien ni el mal; ni cosa alguna como mi yo objetivo, resulta que yo me sigo sintiendo mal. ¿Qué hago? Bueno, y quizá me arrepienta de estas disquisiciones, y el Buen Spinoza también tiene algo para mí:
“El arrepentimiento no es una virtud, o sea, no nace de la razón; el que se arrepiente de lo que ha hecho es dos veces miserable e impotente”.
¿Cómo se puede ser miserable e impotente sin un patrón moral que lo contraste? ¿Es bueno o malo ser miserable e impotente?
* Ver Bertrand Russell, Misticismo y lógica.
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