JC: ¡Cefas! ¡Qué has hecho! ¡Te dije que las armas que portan tú y otros apóstoles no se debían mostrar! ¡La CNN nos va a tratar de terroristas! Ahora voy a tener que arreglar esto. (JC se dirige al guardia romano y le hace unos pases mágicos en la oreja) JC: Listo. Quedó como nueva. (Dirigiéndose a Cefas) Tú, Cefas, por cuanto has desenvainado espada, de ahora en adelante te llamarás Espadol... Mmmmm... no... Como eres de cabeza tan dura como una piedra, en adelante te llamarás Pedro.
Acto II: Tribunal romano
Juez Romano: ¡Pacem in terris! ¿Qué os trae por aquí? Soldado Romano Con Oreja Reconstituida: Este tipo acá, Cefas, alias Espadol o Pedro, pescador, casado, galileo y ¡judío! me ha cortado la oreja. JR: ¿Es eso cierto? Yo te la veo normal, sin un rasguño... SRCOR: ¡Tengo testigos! ¡Está por escribirse dentro de 50 años en un best-seller que se llamará La Biblia! JR: Mmmmm... veamos si entiendo... ¿cuál es la prueba de que la herida en tu oreja existe? SRCOR: Jajajajaja!!!! Antes pruébeme usted de que la oreja no está herida. JR: Lo siento... el que alega debe aportar la prueba, no el que la niega. SRCOR: Eso será derecho romano. De ahora en adelante aplicaremos la teología y la prueba es al revés: demuéstrame que no tengo la oreja herida. JR: Yo la veo sanita, además tengo los informes periciales. SRCOR: Medice cura te ipsum. Si tuvieran fe, verían que tengo la oreja herida. Bah, más que herida, la tengo cortada y separata corpum. JR: Ya veo... Tenemos un conflicto entre fides et ratio. Liberen a Pedro. Traten de que no se junte con el lunático Pablo o la cosa se pondrá peor. Las costas las paga el soldado acusador. SRCOR: ¡Injusticia! Soy un empleado público, así que al final va a tener que pagar el Imperio. No creo que esto le guste al César. ¿No se puede apelar este fallo? JR: ¡Claro! Tráigame Rerum Novarum y lo vemos. Requiestat in pace.