Lunes, 26 de febrero de 2007
Rosa Gallarda


Enrique Arias Valencia

Una rosa es una rosa es una rosa.
Gertrude Stein

Pre?mbulo

Hace mucho tiempo, cuando nada exist?a, ni siquiera Dios, el eterno femenino ya exist?a. Por lo tanto lo femenino es anterior y m?s poderoso que lo masculino. Es por eso que las palabras madre, materia, maya y Mar?a comparten una ra?z com?n. Ma es la primera s?laba del lenguaje indoeuropeo, y esta ra?z es la ra?z de todas las ra?ces, m?s all? del bien y del mal, palabra que espont?neamente es pronunciada por el infante cuando busca volver al origen.
La madre es el origen del mundo. El mundo es materia, por lo tanto la madre es el origen de la materia. La materia es mera apariencia y eso es lo que es el velo maya de los hindost?nicos. Mar?a, por su parte, es la madre de Dios y es as? que Mar?a es la madre del hipot?tico creador del mundo, si bien es ella en realidad la sustancia divina que antecede a Dios en esplendor y gloria: Dios no puede hacer nada sin su madre.
Es por eso que la madre es el caos que antecede a la formaci?n del mundo. En medio de rel?mpagos devastadores, la fosforescencia del ?vulo es el Fiat lux que da comienzo a la creaci?n.
Veamos en traza ca?tica algunos aspectos de la del papel de la madre en el mundo. Por ejemplo, Estados Unidos son la madre simb?lica de la libertad en Am?rica porque fueron el primer pa?s de este continente que alcanz? su independencia. Por eso, todo pre?mbulo habla de la b?squeda de la felicidad, la exhortaci?n materna de la libertad.
Hay una relaci?n entre la rosa y la Madre de Dios. As?, la Virgen de Guadalupe pidi? rosas a Juan Diego para mostrar su mensaje al mundo. La rosa, originaria de Oriente, es el s?mbolo universal del amor. Se usa tanto para simbolizar el amor apasionado, como para entregarse al ?Amigo sincero que me da su mano franca?.
Si no fuera por mi madre, yo no estar?a aqu?, ni nadie m?s. ?Qui?n como mi madre? Parece que uno de los primeros intentos de responder esa pregunta est? ya en la infancia. La felicidad fuera de los brazos de mam? debe tener el feliz sello de su integridad. Lo m?s conveniente es conservar la informaci?n que mam? nos entrega para transferirla a otra persona. Douglas R. Hofstadter en su libro G?del, Escher, Bach explica: ?Esta transformaci?n mantenedora de la informaci?n suele llamarse isomorfismo, y el presente libro habr? de ocuparse de isomorfismos reiteradamente?.

El ?baco y la rosa

Allan Watts plantea el asunto de la rosa en estos t?rminos: ??Qu? es esto? Esto es una rosa. Pero ?una rosa? es un sonido. ?Qu? es un sonido? Un sonido es un impacto de ondas a?reas en el t?mpano. ?Entonces una rosa es un impacto de ondas a?reas en el t?mpano? No, una rosa es una rosa es una rosa?.
La primer rosa que conoc? es una prima de ese nombre. Un recuerdo lejano de mi infancia est? aderezado por la compa??a de mi hermano y mis primos. Un retozo recurrente entre los ni?os peque?os y que me causa sonrojo recordarlo, pero m?s sonrojo me causa escribirlo, es aquel del juego de los esposos. Hasta donde alcanza mi mente a rememorarlo, creo que alguna vez mi prima Rosa y yo jugamos aquel juego inocente.
Tambi?n llegu? a interesarme muy temprano en la ciencia, y mi prima Rosa fue mi primer colaboradora con un diminuto juego de qu?mica. Era una experiencia fascinante hacer tinta invisible, conocer por primera vez los efectos de la efervescencia y los asombrosos cambios de color de los productos qu?micos m?s sencillos.
Tornasol es una palabra que aparece en mi mente cuando repaso aquella ?poca de tubos de ensayo y jugo de lim?n.
La impresi?n espiritual que me da el recuerdo de mi infancia es que si Dios quisiera hacer las cosas bien, s? podr?a hacerlo. Nada se lo impide. Ser ni?o amado es ser el hijo de Dios, porque el amor que se siente es el aliento de vida que alimenta el coraz?n del hombre.
En el horizonte simb?lico mi prima Rosa es el sentimiento de la solidaridad y del cari?o. Yo soy el intelecto que mide, que calcula y traza. Ella es la rosa, y yo soy el ?baco.
Amar es lo ?nico que sabe hacer bien el ser humano. La b?squeda de la felicidad puede estar en la alegr?a del descubrimiento del resultado de un experimento. Unas gotitas de lim?n en bicarbonato de sodio y de inmediato tenemos contacto con la efervescencia. Si te acompa?a una amiga en ese experimento, podr?s darte por satisfecho, hasta que la mente salga de nuevo a buscar la felicidad en este mundo que nunca descansa.
Las ni?as maduran antes que los ni?os. La madurez es cuesti?n de experiencia. El primer atisbo de experiencia est? en la caricia de los sentimientos.
El ni?o sigue siendo ni?o porque se aferra a sus especulaciones. La sabia infancia nos ense?a que la mayor aspiraci?n de una vida entregada a la ciencia est? en reunir raz?n y experiencia. He aqu? una cuesti?n de isomorfismo: mi prima Rosa fue la primera persona que comparti? conmigo la luz de la ciencia, y as? ilumin? mi infancia con un recuerdo imperecedero. Fue la reuni?n de raz?n y sentimientos en un modelo vivo.

Las relaciones entre ciencia y emociones

"Extra?o a las profundidades de la filosof?a puramente especulativa, mi ensayo sobre el Cosmos es la contemplaci?n del Universo, fundada en un empirismo razonado; es decir, sobre el conjunto de hechos registrados por la ciencia y sometidos a las operaciones del entendimiento que compara y combina".
Alexander Von Humboldt

Conocer algo plenamente implica tener un contacto emocional con ello. En realidad, lo que nos emociona, lo conocemos, y lo que no nos emociona, no lo conocemos. Por lo tanto para aprender algo no hay nada mejor que emocionarse con ello.
El comienzo de toda emoci?n est? en los sentidos, por eso para conocer es preciso recurrir a los sentidos, esto es, el saber de la experiencia. A los ni?os se les pueden ense?ar muchas cosas, pero s?lo llegar?n a conocer ya amar aquellas con las que hayan tenido un contacto emocional agradable.
En contraste, a veces la educaci?n de los ni?os consiste en abandonar las cosas a la memorizaci?n mec?nica, y entonces los ni?os se pierden el contacto con la ciencia emp?rica y razonada.
El l?gico Alfred North Whitehead critica el hecho de que en la escuela los ni?os aprenden cosas sin verlas, lo cual es nefasto para la memoria. En sus propias palabras:

?Somos en exceso librescos en nuestros h?bitos escolares? En el jard?n del Ed?n, Ad?n vio a los animales antes de darles nombres: en el sistema tradicional, los ni?os nombran a los animales antes de verlos?.

Es as? que la experiencia enriquece a la raz?n, y uno de los dones m?s grandes de la experiencia es la emoci?n que la acompa?a.
Uno de los lugares en donde podemos ver el gran beneficio que puede tener para la educaci?n el recurso emocional es en la ense?anza de las matem?ticas. Por lo regular a los ni?os s?lo se les habla de los n?meros como si s?lo fueran cantidades desprovistas de cualquier otra caracter?stica.
Cuando a los ni?os se les muestran las relaciones que existen entre la geometr?a y la experiencia, lo mejor es que puedan sentir qu? es un c?rculo, qu? es un di?metro, qu? es una circunferencia. Nada mejor que los materiales coloridos para mostrar las figuras geom?tricas.
Lo mismo podemos afirmar de la aritm?tica. Las sumas y restas pueden explicarse mejor con manzanas, como dice un refr?n.
Otro punto importante es el amor por el conocimiento. Transmitir la pasi?n por aprender es uno de los recursos m?s importantes del pedagogo. La ciencia puede ser algo apasionante, si nos proponemos tratarla en forma amena.

Gracias, prima Rosa

Tags: ciencia, emociones, Epistemología, Humboldt

Publicado por Ariastoteles @ 0:29
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