Jueves, 01 de marzo de 2007

7/11/02

Agradecimientos y reconocimientos...
Fausto Ramos D.


Metepec, Mex., 27 de octubre /15 de noviembre,2002.


Este peque?o libro (Ramos Danache, Fausto A. Doce Claves para una Vida Plena, Ed. Yug. M?xico, 2002) que ahora nos convoca, nace de algo que todos hemos experimentado: la compleja problem?tica de nuestra existencia. Y surge tambi?n de la experiencia o vivencia del milagro de cada una de nuestras vidas. Su vida, la de ella, la de ?l, la tuya, la m?a, la de todos, es un verdadero milagro.

He sentido, v?vidamente, la incertidumbre, el miedo y la angustia de existir, y hubo momentos en que me hice muchas preguntas. Algunas de las cuales no me hab?a hecho tal vez nunca conscientemente. Tal vez porque no imagin? claramente, durante varias etapas de mi vida, que hubiera respuestas. Pero en alg?n momento de mi vida descubr? que s? pod?a haberlas. Y creo que hay respuestas para todo, aunque yo no tenga ni todas las preguntas ni todas las respuestas. Pero las preguntas que tengo me han orillado a la b?squeda de respuestas. A mi modo, poco a poco, las voy encontrando y las voy elaborando con la ayuda de seres llenos de espiritualidad y de amor. Hay respuestas por todos lados y no siempre las he visto. Pero las que ya me parece entrever, no las veo como un producto terminado, sino como programas de trabajo. En realidad, este libro es una viejo plan de trabajo aconsejado desde siempre en diferentes lenguajes por las tradiciones religiosas, las filosof?as y las ciencias del hombre.

Creo que el gran ?xito de la existencia es experimentar la conciencia de nuestras vidas. Y en esa conciencia percibo amor. Siento que somos amados. Y siento que, en alguna medida, somos capaces de corresponder.

Ofrezco este modesto trabajo (el libro) como un conjunto de temas a los que les he llamado claves. O bien podr?amos llamarles llaves, porque se trata de abrir puertas. Nos acontece a veces que al salir por alg?n momento de nuestra casa se nos cierra la puerta tras de nosotros. Pero si traemos la llave , f?cilmente podemos volver a entrar. Pues bien, as? nos salimos a veces de nuestro hogar original y... con las llaves perdidas. Por eso el libro es chiquito y de bolsillo. Para cargar algunas llaves en nuestra bolsa. En la bolsa de nuestra conciencia.

Son claves, llaves, conceptos, que est?n inscritos en la conciencia humana, antes de haberse puesto por escrito en los textos. Porque existen en la eternidad, en la Conciencia Divina que nos las ha legado. Sucede que en ocasiones las olvidamos, pero nuestro trabajo es recordarlas.

El hombre y la mujer los ha codificado y los ha puesto, estos conceptos, desde el pasado remoto y en tiempos contempor?neos, en documentos, porque quieren dejar una constancia de lo que hay en su conciencia para que, en tiempos de amnesia, de ofuscamiento y aflicci?n podamos recuperar esa memoria y esa pr?ctica de vida.
D?jenme platicarles que, uno de esos documentos, un texto, literalmente me persigui? durante un tiempo. Ustedes se preguntar?n ?C?mo un libro puede perseguirlo a uno? Pues miren, sucedi? as?:

Un d?a, cuando viv?amos mi familia y yo aqu?, en el sur de la ciudad de M?xico, apareci? un libro en el buz?n de nuestra casa. Vi r?pidamente, el t?tulo y la portada con la imagen, en fotograf?a a color, de una flor y su tallo sobre un cincel, ambos sobre unas tablas de madera. -Alguien me dej? una novelita -pens? yo. Y por ah? puse el libro.
Pas? el tiempo y emigramos, mi esposa y mis hijos, a Metepec, dejando la casa casi sin muebles y s?lo con objetos indispensables de poco valor. Por supuesto dej? ese libro. Segu? trabajando en M?xico y, cuando ven?a, pasaba la noche en la casita de M?xico -una casa que sent?a triste porque al llegar, no estaba mi esposa, ni mis hijos, ni el alboroto familiar. Tomaba yo alg?n libro para leer, pero no escog?a la supuesta novelita, no obstante que siempre estaba ah?, a la vista. Nos robaron la casa dos veces y el librito segu?a ah?. Hasta que un d?a le puse un poco de atenci?n. Mir? el t?tulo otra vez: ?No hay amor m?s grande?, en letras grandes en la parte superior. La imagen era el tallo de una rosa roja cruz?ndose con un enorme clavo, que a m? me parec?a un cincel. De fondo, hab?a otra imagen, poco visible, con otro clavo, en cruz con algo que parec?a un peque?o trozo de madera. Todo sobre unas viejas tablas. Al empezar a leerlo me di cuenta que se trataba del Nuevo Testamento, libro de inspiraci?n divina, que a partir de entonces me acompa??, me confort? y me emocion?, en esas solitarias tardes, noches y ma?anas en que estaba lejos de mi familia.

Pues bien, esta reuni?n, organizada por el equipo de trabajo de Editorial Yug, es para compartir este otro peque?o trabajo, que se nutre de diferentes fuentes, vivencias y reflexiones personales, con absoluto respeto a los diferentes credos, culturas, opiniones y formas de vida, en un marco de fraternidad en donde podamos todos aportar un granito de arena para una vida mejor. Es un libro que propone doce claves para meditar, para hacernos m?s conscientes de ellas en nuestras vidas y para experimentarlas en la aventura de la vida de cada uno de nosotros.

Se trata de compartir, en principio, no los bienes materiales que a veces
ambicionamos, sino los abundantes bienes que con frecuencia no valoramos y que, ahora, parecen escasear: el amor, la paz, la alegr?a y la belleza de la vida. Ah? est?n, copiosamente, y s?lo hay que aceptarlos y vivirlos. Ciertamente requieren trabajo, un constante trabajo interior, pero valen la pena.

Nos hemos refugiado demasiado en el materialismo porque nuestra mente percibe, preponderantemente, la realidad manifiesta que penetra por nuestros sentidos y que procesa nuestro pensamiento racional, nuestro intelecto. Hemos inclinado nuestro cerebro m?s a lo racional y tambi?n, por qu? no decirlo, parad?jicamente, lo ponemos al servicio de pasiones malsanas. Demasiada astucia se pone en producir instrumentos para manifestar el odio y causar destrucci?n: me refiero a las armas y a las drogas. Inteligencias perversas al servicio de la pasi?n por el poder y la riqueza, un poder y una riqueza mal entendidos.

En contraste, hemos dejado de lado ese infinito y sutil universo que tiene que ver con los sentimientos elevados. Se nos dificulta percatarnos que es el estado de inquietud constante de la mente lo que impide trascender aquella realidad destructiva en donde somos presa de las ambiciones y de las pasiones malsanas.
Pero no s?lo en el ?mbito de las armas y de las drogas se experimenta una angustiante realidad. En la sociedad, en los grupos, en las familias y en lo individual existe tambi?n incertidumbre, inseguridad y miedo. En muchos casos se manifiesta violencia y llegamos a caer en conductas agresivas, lo que se debe a esa mente inquieta, temerosa y angustiada que no hemos podido trascender. Nos cuesta trabajo creer que podemos hacerlo, porque parece que no queremos creerlo. Y no queremos creerlo porque no queremos cambiar nuestras posesiones. Esas innumerables posesiones que son nuestros h?bitos, nuestros vicios, nuestros consumos, nuestras pautas de pensamiento, nuestros placeres, nuestros apegos, en fin, todas esa cosas que son las ?nicas que creemos tener y de las cuales queremos recibir m?s y m?s, mismas que nos hacen sentir generosos cuando las damos, pero que s?lo crean apegos y aflicciones.

Me parece que es cuesti?n de elecci?n, que es posible creer en los bienes espirituales que la vida nos ofrece y que nosotros podr?amos multiplicar. Que esos bienes espirituales existen realmente y que los podemos percibir, o m?s bien, intuir, sin necesidad de balanzas, pesas y medidas. Que los podemos mirar con los ojos del alma y que los podemos extender con la voluntad. Que podemos tener certidumbre, seguridad y confianza, porque son dones dados ya por la Generosidad Divina.

Podemos empezar por reconocer que nuestra mente est? inquieta, y por creer que podemos sosegarla para afinar la intuici?n. Podemos creer que el Esp?ritu de Dios est? rebosante de regalos que deposita en el bolsillo de nuestras almas. Y que s?lo basta un peque?o esfuerzo -mucho menor al de una guerra, un rencor o una venganza, o al que se requiere para alimentar un resentimiento - y entonces podremos tener la ventura y el gozo de compartir esos regalos.

Confieso que hablar o escribir sobre lo que llamo ?doce claves? es referirme a cosas superiores a m?. Por eso, quisiera habituarme a poner en mi mente un ruego: pon, Se?or, en mi mente tus pensamientos y en mi boca tus palabras o conc?deme la entereza de callar. Cosa que no siempre logro y por eso les agradezco su paciencia de escucharme.

Callar no es una cosa f?cil, ni a?n cuando estamos solos, porque la mente trae sus preocupaciones, sus rumores, sus inquietudes. Por callar, me refiero a dos cosas: al sentido de tranquilizar la mente y al de no proferir palabras vanas. El silencio es el ambiente m?s propicio para meditar, que es la clave que he puesto en primer lugar en el librito y la cual, practicada perseverantemente, entiendo, habr? de aproximarnos a la conciencia de unidad.

Y la propuesta es meditar sobre cada una de las doce claves, porque esa conciencia de unidad, nos acerca a la esencia que, en mi percepci?n, es Dios expresado en el amor.

En la fe, tercera clave, creo que habremos de encontrar la fuerza de voluntad para realizar un trabajo interior que se exprese externamente en un proceso de transformaci?n no violenta, cuidando de la vida humana y de la naturaleza. Nuestro trabajo es el mensaje de cada uno de nosotros. Ah? nos podemos reconocer, entre otras cosas.

Y creo que la mejor manera de disfrutar y aportar bienestar con el trabajo es siendo generosos. Es decir que tenemos la opci?n de realizar el mejor de nuestros trabajos y renunciar a sus frutos o sus resultados, ofreci?ndolos en la medida de nuestras capacidades.

Esto requiere algo que a m? me parece muy dif?cil, humildad, que a su vez trae aparejada la paciencia, no menos dif?cil que la anterior, pero que juntas nos llevan a verdaderas llaves de acceso tal y como lo expresan ciertos dichos de la sabidur?a popular, como por ejemplo este que dice: ?La paciencia es de cada mal el remedio universal?. O este otro que dice: ?Con paciencia y buen modo, a menudo, desatas cualquier nudo.? Y para no abrumarlos con m?s dichos, perm?tanme s?lo uno m?s: ?La paciencia viene siendo, el secreto para un vivir contento.?

Casualmente, este ?ltimo dicho nos lleva a otra de las doce claves, la octava, que es la alegr?a, el contento, que tanta falta nos hace. ?nanda, le llaman en s?nscrito, esa lengua de sabidur?a y misticismo, palabra que significa bienaventuranza, felicidad, el cual es un estado de uni?n entre el alma y el Esp?ritu, sobre el que hay que meditar hasta la fusi?n con ese estado de serena alegr?a.

La novena clave sobre la que hay, tambi?n, que trabajar mucho es: ?Sentirse libre?. Se trata de liberarse, pero ?de qu?? En mi librito he escrito sobre liberarse de tres grandes obst?culos, que en realidad, ampl?o aqu?, son tres conjuntos de obst?culos, los cuales son yugos, cadenas, limitaciones, lastres, en nuestra realizaci?n. En el primer conjunto concibo cinco: la ignorancia, la incertidumbre, la inseguridad, el miedo y la angustia existencial. En el segundo conjunto designo dos: el sentimiento de culpa y la autocondenaci?n. Y en el tercer conjunto, otros cinco: los malos h?bitos, los vicios, las pasiones malsanas, las morbosidades de mente y cuerpo ( o sea la enfermedad), y la muerte espiritual. Respecto a esta ?ltima me refiero a no secuestrar el alma ni ahogarla en el escepticismo, el excesivo materialismo y la apat?a.

Y esto porque la vitalidad es lo que nos dar? el poder de encontrar, en todo, la belleza -d?cima clave-, de apreciar la belleza y de proyectarla. Y a la vez, el reconocimiento y apreciaci?n de la belleza, nos dar? vitalidad.


La antepen?ltima clave propuesta es trabajar, meditar, con el prop?sito de ser justos, o sea, la justicia. Por ahora s?lo destaco dos cosas: 1) Hay que empezar haci?ndonos justicia buscando enriquecer nuestras conciencias en trabajo individual y colectivo.
2) Solicitemos la asistencia superior para trascender la pobre, si se le puede llamar as?, ?justicia? que se basa en el castigo y la venganza, e imploremos la inspiraci?n Divina para arribar a aquella justicia que transforme nuestras conductas y perdone nuestras fallas, perdonando nosotros, a la vez, las que creemos son de otros.

Y por ?ltimo, acerca de ser bueno, la clave n?mero 12, dijo Jesucristo: s?lo Dios lo es. Pero nosotros, si no es demasiada arrogancia, podemos aspirar a ser su instrumento en la bondad.

Finalmente quiero platicarles que, tiempo despu?s de haber escrito este libro, fui a dar, en agradable encuentro, con dos t?rminos, sobre los que hago una ?ltima reflexi?n. Uno proviene de la literatura budista y est? en lengua pali, antigua lengua de M?gadha, antiguo pa?s de la India. Se trata del concepto ?samyojana?. Significa yugo mental, atadura mental, traba o grillete. Esta palabra tambi?n la he visto escrita en plural y con ?n?, ?sanyojanas?, refiri?ndose a diez cadenas u obst?culos para el progreso. He asociado, a posteriori, este concepto, a los tres conjuntos de ?grandes obst?culos en la realizaci?n humana? mencionados en este trabajo y que vienen como primer cap?tulo breve en mi librito.

El segundo t?rmino proviene del s?nscrito y lo encontr?, tambi?n ?casualmente? y a posteriori, separado del primero. La palabra est? en plural, ?paramitas?, en concepto se refiere a las ?perfecciones o virtudes trascendentales, nobles puertas de virtud que conducen? a la sabidur?a. El concepto se me sugiere asociado a las doce claves para la realizaci?n de una vida plena.

Estas casualidades y asociaciones me sugieren tambi?n que infinitas estructuras mentales y conceptuales, incluso complejas, est?n ya ah? y en todos, como figuras abstractas donadas por una conciencia infinita ( me atrever?a a decir a?n, m?s que transfinita: absoluta), para ser recreadas y vivenciadas. Tal y como en el plano f?sico descubri? el cient?fico Benoit Mandelbroth, en su concepto de fractal, el universo es eso mismo, conjuntos
infinitos de fractales que se crean y se recrean a partir de estructuras simples como semillas y que se vuelven complejas como ?rboles.

Pero en la base est? siempre una idea sencilla, que se puede expresar en unas cuantas palabras, como el exhorto cristiano: Ama a tu pr?jimo como a ti mismo.


Ahora he juntado las dos palabras y, como hacemos o hac?amos en la escuela cuando ?ramos estudiantes, este es mi acorde?n y lo expreso as?: superemos los sanyojanas utilizando como llaves los paramitas. Y quisiera tambi?n decirlo de otra manera, citando a Cristo, s?lo la Verdad nos har? libres. Y esa es la herencia que nos espera cuando nos dispongamos a asumirla.

Muchas Gracias.



Tags: libros, optimismo

Publicado por Ariastoteles @ 13:03  | Rese?as de libros
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Comentarios
esto es lo que tendrian que ense?ar en el colegio,la juventud pide ayuda desesperadamente y no hacemos nada,creo que es la forma mas sencilla de cambiar el mundo por que son el futuro
Publicado por Invitado
Martes, 08 de abril de 2008 | 20:47
la verdad el contenido del libro es algo que deberiamos poner en practica, si es nesesaio leamoslo otra vez y nos daremos cuenta que el objetivo que se nos plantea quedara sembrado,en nosotros y de segur por mucho tiempo, tiene mucho sentido el utilizar claves para nuestro exito personal_espiritual. AGRADESCAMOSLE A MI DIOS POR LO QUE NO TENEMOS Y POR NUESTROS IMPEDIMENTOS FICICOS, MENTALES..... EL LO QUIERE ASI POR QUE NOS TIENE PREPARADAS MUCHAS COSAS LINDAS.
Publicado por Invitado
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 5:11

Bien.. Saludos al autor y felicitaciones por su libro. No lo he leido pero x su comenteario introducctorio asumo que debe ayudar a muchas personas, incluyendome xq soy de los q siempre encuentra provecho en las cosas buenas o de buenas inteenciones.  Seria interesante q Ud revise esta introducción xq le falta precisión y eso es fundamental para animarse mas en la lectura del libro xq induce a pensar ¿ESTARA ESCRITO EL LIBRO EN IGUALES CONDICIONES....? Espero q no, x eso mi consejo. Disculpe y GRACIAS

Publicado por Invitado
Jueves, 14 de abril de 2011 | 13:03

Aro es cierto

Publicado por Invitado
Jueves, 17 de mayo de 2012 | 17:31