Domingo, 22 de abril de 2007
Enrique Arias Valencia

Yo no afirmo que Dios est? en todas partes, y por lo tanto, no est? en un secuestrador. Tal y como dijo la ni?a que cita Nietzsche en la Gaya ciencia: "Me parece una indecencia creer que Dios est? en todas partes".

Sin embargo, te agradezco que compartas tus experiencias con nosotros. Lo que sucede es que t? abogas por el monismo, la unidad de conciencia; y yo soy un veterano del pluralismo, el polite?smo y la filosof?a a lo Occidente.

Yo soy cat?lico por nacimiento, simpatizante del paganismo, ateo en todo el mundo. No hay que olvidar que como ya se?al? por ah?, aun cuando Dios es el due?o de mi vida, yo soy quien paga la factura del dolor. En realidad, en lo anterior se basa el proceso del castigo eterno: Si Dios fuera el due?o de todo, no podr?a aplicar la pena del infierno. Debe, por tanto, dejarnos algo a nosotros. En consecuencia, el yo es el dolor. Yo soy mi dolor, y nadie hay quien me lo quite.
Yo soy mi dolor, el dolor es mi m?s puro yo. La soledad es ausencia, el dolor es presencia. Por consiguiente, el dolor es positivo y la soledad, negativa. Y sin embargo, la soledad es dolorosa.

El dolor es el verdadero asunto de la filosof?a. El asunto de la filosof?a es la sutancia del alma. Por lo tanto, el dolor es la sustancia del alma.

Saludos a todos y gracias por hacer menos dolorosa mi soledad.

Tags: Dios, mitología

Publicado por Ariastoteles @ 22:59
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