Martes, 23 de octubre de 2007
Dawkins: la polémica 23

Enrique Arias Valencia


¿Por qué ocuparnos de Dawkins? Porque Dawkins se ocupa de nosotros. Richard Dawkins, en su altiva, pero a veces seductora prosa, nos invita a hacer lo que tenemos que hacer. Sin más preámbulo, dice maese Dawkins:

“Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Puede que las creencias carezcan de toda evidencia pero, pensábamos, si la gente necesitaba un consuelo en el que apoyarse, ¿dónde está el daño? El 11 de septiembre lo cambió todo. La fe revelada no es una tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa. Peligrosa porque le da a la gente una confianza firme en su propia rectitud. Peligrosa porque les da el falso coraje de matarse a sí mismos, lo que automáticamente elimina las barreras normales para matar a otros. Peligrosa porque les inculca enemistad a otras personas etiquetadas únicamente por una diferencia en tradiciones heredadas. Y peligrosa porque todos hemos adquirido un extraño respeto que protege con exclusividad a la religión de la crítica normal. ¡Dejemos ya de ser tan condenadamente respetuosos!”

En México solemos decir que el que se lleva se aguanta, y Dawkins nos está invitando a no ser respetuosos con él. Si él no es respetuoso con la religión, nosotros tenemos derecho de replicarle en los mismos términos. Por lo tanto, ¡dejemos ya de ser tan condenadamente respetuosos con el señor Dawkins!

Sin embargo, yo planteo que al menos, seamos más respetuosos que él. Después de todo, maese Dawkins no cuenta con nuestra cultura. Con desdén pero con cierta compasión, pues, tratemos a Dawkins. ¡Ea, Dawkins, que te reto a un duelo! Yo escojo las armas. Escojo la poesía y la cultura cristianas. ¡Estás perdido, tío! Te he vencido, y sin disparar un solo tiro.

Alimentado por la leyenda negra, Dawkins repite mecánicamente las andanadas típicas y aburridas de todos los enemigos de la iglesia: “Que si la iglesia, que si Dios”. El problema con este tipo de argumentos es que se basan en una gran mentira, y es que Dawkins plantea que “La fe revelada no es una tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa”. Así, expresada en forma tan sumaria, la frasecilla no deja de ser sólo un estertor del cientifismo. Veamos por qué.

Si la fe revelada es una tontería letalmente peligrosa, ¿entonces, cómo compuso Bach sus obras, que siempre estuvieron dedicadas “A la mayor Gloria de Dios” como él mismo lo confesó? Si Dawkins tuviese razón, ¿por qué hubo, hay y habrá en México mestizaje? Mestizaje siempre alentado por los matrimonios que la iglesia católica celebró durante los tres siglos de poder español en México. Mestizaje que nunca han practicado los súbditos del imperio angloamericano, dicho sea de paso.

De nuevo, si la fe es una tontería, ¿a qué la poesía religiosa de Sor Juana? ¿A qué la lógica desplegada en la Suma Teológica de santo Tomás de Aquino? ¿A qué las catedrales góticas, a qué los descubrimientos científicos de los creyentes, que son muchos? Galileo, Copérnico, Pasteur, eran católicos. Al no separar el grano de la mala hierba, el ignorante Dawkins comete el mismo pecado del cual acusa a la religión: Dawkins es un cientifista, chambón y peligroso, porque él, como los jacobinos de la revolución francesa, sólo quiere destruir el cristianismo y sus catedrales sin salvar nada, pues los grandes simios no tienen cultura. ¿Será capaz Dawkins de reconocerse en sus salvajes antepasados, y no me refiero a los siempre inocentes simios, sino a aquellos que en aras de la razón destruyeron el patrimonio cultural de Europa durante la revolución Francesa, hija de los ideales del iluminismo cientifista?

¿Se conmoverá Dawkins con la Creación de la Capilla sextina de Miguel Ángel? ¿Es un enemigo de la civilización el sujeto que acaricia el dedo de Adán? ¿Es una peligrosa tontería la Misa en do mayor, opus 86 de Beethoven? ¿La caridad de la madre Teresa es menos valiosa que la amistad con el draconiano darwinismo social? ¿Quién es más tonto, un cientifista vulgar o el ingenioso Quijote? ¡Ah, si Dawkins nos ofreciese algo mejor! ¿Pero qué puede poner él en lugar del arte, la cultura y la caridad cristianas? Sólo un montón de libritos muy caros y muy mal escritos, una serie de programas de televisión baratos, y hacer de los simios nuestros iguales. Por eso, y valgan éste y mil y mil anacolutos, si me dan a escoger entre sor Juana y Dawkins, me quedo con sor Juana. No sólo es una poetisa católica, ella es más bella que Dawkins, es más inteligente y más humana. Y por cierto, es mujer, y Dawkins sólo es un viejo varón muy feo y testarudo.




The dawk delusion

Mi poema favorito de sor Juana

Sobre la resurreción al estilo del arte judeo-cristiano. ¡Dawkins no podría disfrurtarlo!

Tags: Dawkins, arte, cristianismo

Comentarios
jejeje t?pico de los que pretenden tapar el sol con un dedo sobre el da?o que han hecho las religiones, est?s olvidando la filosof?a men y para eso no hace falta ser religioso, saludos
Publicado por Invitado
Lunes, 15 de junio de 2009 | 7:40
Mi relaci?n con Dawkins es m?s complicada ahora, y para muestra, basta un bot?n:

http://ariastotelesplatonico.blogspot.com/2009/05/el-seminarista-de-lucifer.html

?Saludos!
Publicado por Ariastoteles
Lunes, 15 de junio de 2009 | 18:05