Domingo, 25 de noviembre de 2007
La sonrisa de la raz?n

Enrique Arias Valencia

Las emociones en su unidad intangible son incomprensibles. S?lo los estados del intelecto me permiten hacer contacto con mis sentimientos. Y el mejor de los sentimientos se puede expresar por medio de la sonrisa, atemperada por el juicio de la raz?n.
Las emociones ofuscan el entendimiento. El juicio lo potencia y lo realza. Ya el mismo Kant sosten?a que la raz?n posee tres facultades: el entendimiento, la raz?n y el juicio. Seg?n Kant la armon?a de la las facultades era una cuesti?n est?tica. Mas yo replico ahora que la armon?a de las facultades es un asunto que resuelve la sonrisa de la raz?n.
Sonre?mos cuando resolvemos un problema, y la raz?n sonr?e cuando se deleita con un problema del juicio. Por ejemplo: A dice que B miente y B dice que A dice la verdad. ?Qui?n tiene raz?n?
La nueva labor del juicio, es por lo tanto, conjetural antes que est?tica, y la raz?n se alza victoriosa con la alegr?a del entendimiento del concepto. Abandono en paz a la belleza en el mundo ordinario y me entrego a los brazos de la filosof?a, m?s ciertos que los brazos de Dios y m?s amables y accesibles que los de la belleza. Por supuesto que esto significa quedarme solo, pero m?s vale solo que mal acompa?ado, y adem?s, tal y como dijo Schiller ?El grande se encuentra solo en la cima de su poder?. Y el entendimiento es lo m?s grande que tengo. Por eso la sonrisa de la raz?n es la despedida de la belleza y la llegada de la respiraci?n atenta. Un pensamiento profundo s?lo puede ser producto de una respiraci?n profunda.
Bien s? que por momentos parece que nadie puede competir con mam?, sin embargo mam? es incompleta y el ideal de la raz?n ser?a entonces mam? y su incompletitud.
Asumir? las consecuencias de mis actos como producto de mi responsabilidad. Soy un diminuto elogio de la raz?n y nada m?s, pero tambi?n, nada menos. No voy a hacer otra cosa, sino disfrutar mi libertad sin rendirle cuentas a Dios ni a mujer alguna que no sea mi mam?. Y no hay mejor madre que la raz?n. Y si no lo cre?is, preguntadle a mi mam?.

Tags: Enrique Arias Valencia, razon

Publicado por Ariastoteles @ 1:00
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