Lunes, 03 de diciembre de 2007
Mi hermano el magno

Enrique Arias Valencia

El conquistador

Mientras yo me parapetaba en la lectura, mi hermano dedic? su tiempo al cultivo de la educaci?n f?sica. Yo no lo sab?a entonces, pero la sociedad y las mujeres siempre han preferido los valores f?sicos a los intelectuales, y con el tiempo mi poco inter?s por el deporte se iba a volver en mi contra. Mi hermano, mis amigos, mis primos y sobrinos jugaban f?tbol mientras yo le dedicaba mis primeras meditaciones al tema de la taxonom?a de los dinosaurios. Gol a favor de mi hermano.
Hern?n Cort?s conquist? un mundo para el emperador Carlos V, y mi hermano conquist? el coraz?n de muchas mujeres much?simo tiempo antes de que yo llegara a comprar un librero para mi cascada de libros.
Y llegamos as? a un territorio misterioso, pero no muy apasionante, desde mi punto de vista. Para otras personas el subconsciente puede ser motivo de estudio gratificante. Seg?n mi parecer s?lo es un residuo de la evoluci?n ciega, que con tanteos, ensayos y errores, ha construido muy penosamente el mundo biol?gico. La vida es m?s valiosa cuando la vemos como el colosal despliegue de las fuerzas del azar y del error; que si tratamos de buscarle explicaciones religiosas. Los traspi?s de la naturaleza explican mejor la angustia mental que el consuelo de la religi?n.
Hace alg?n tiempo el destino me hizo ver c?mo la felicidad s?lo es un asunto de la raz?n, pero no del subconsciente. Resulta que la Se?orita innombrable y el director del coro tuvieron a bien darme una buena lecci?n, y yo no pude dejar de envidiar la suerte del director del coro. Incluso, la fatalidad me permiti? escuchar cosas como ?sta: El director del coro le dice a la Se?orita innombrable: ?Te quiero mucho?, a lo que ella contesta: ?Yo tambi?n te quiero mucho, mi querido director del coro?. En cambio, cuando yo trataba de hablar con la Se?orita innombrable, ella hac?a gala de un mutismo de antolog?a. ?sta es la clase de cosas que me hacen creer en un destino empe?ado en burlarse de m?. La vida me presume c?mo se estiman y prodigan cari?o fraterno las personas dej?ndome a m? con el coraz?n desierto. No creo conveniente visitar de nuevo el templo donde el destino me sacudi? con tan vil afrenta, la cual se parece mucho a la escena aquella: ???sa que va ah? es mi mam?, pero mi hermanito siempre me la gana!? Por cierto que mi hermano nunca pierde la oportunidad de recordarme que ?l conoci? primero a la Se?orita innombrable.

Tags: Enrique Arias Valencia, hermano

Publicado por Ariastoteles @ 0:00
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