Jueves, 06 de diciembre de 2007
Rosa Gallarda 2/3
Enrique Arias Valencia


El ?baco y la rosa

Allan Watts plantea el asunto de la rosa en estos t?rminos: ??Qu? es esto? Esto es una rosa. Pero ?una rosa? es un sonido. ?Qu? es un sonido? Un sonido es un impacto de ondas a?reas en el t?mpano. ?Entonces una rosa es un impacto de ondas a?reas en el t?mpano? No, una rosa es una rosa es una rosa?.
La primer rosa que conoc? es una prima de ese nombre. Un recuerdo lejano de mi infancia est? aderezado por la compa??a de mi hermano y mis primos. Un retozo recurrente entre los ni?os peque?os y que me causa sonrojo recordarlo, pero m?s sonrojo me causa escribirlo, es aquel del juego de los esposos. Hasta donde alcanza mi mente a rememorarlo, creo que alguna vez mi prima Rosa y yo jugamos aquel juego inocente.
Tambi?n llegu? a interesarme muy temprano en la ciencia, y mi prima Rosa fue mi primer colaboradora con un diminuto juego de qu?mica. Era una experiencia fascinante hacer tinta invisible, conocer por primera vez los efectos de la efervescencia y los asombrosos cambios de color de los productos qu?micos m?s sencillos.
Tornasol es una palabra que aparece en mi mente cuando repaso aquella ?poca de tubos de ensayo y jugo de lim?n.
La impresi?n espiritual que me da el recuerdo de mi infancia es que si Dios quisiera hacer las cosas bien, s? podr?a hacerlo. Nada se lo impide. Ser ni?o amado es ser el hijo de Dios, porque el amor que se siente es el aliento de vida que alimenta el coraz?n del hombre.
En el horizonte simb?lico mi prima Rosa es el sentimiento de la solidaridad y del cari?o. Yo soy el intelecto que mide, que calcula y traza. Ella es la rosa, y yo soy el ?baco.
Amar es lo ?nico que sabe hacer bien el ser humano. La b?squeda de la felicidad puede estar en la alegr?a del descubrimiento del resultado de un experimento. Unas gotitas de lim?n en bicarbonato de sodio y de inmediato tenemos contacto con la efervescencia. Si te acompa?a una amiga en ese experimento, podr?s darte por satisfecho, hasta que la mente salga de nuevo a buscar la felicidad en este mundo que nunca descansa.
Las ni?as maduran antes que los ni?os. La madurez es cuesti?n de experiencia. El primer atisbo de experiencia est? en la caricia de los sentimientos.
El ni?o sigue siendo ni?o porque se aferra a sus especulaciones. La sabia infancia nos ense?a que la mayor aspiraci?n de una vida entregada a la ciencia est? en reunir raz?n y experiencia. He aqu? una cuesti?n de isomorfismo: mi prima Rosa fue la primera persona que comparti? conmigo la luz de la ciencia, y as? ilumin? mi infancia con un recuerdo imperecedero. Fue la reuni?n de raz?n y sentimientos en un modelo vivo.

Tags: Rosa, Dakhlaoui, Valencia

Publicado por Ariastoteles @ 1:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios